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Pacto de facciones palestinas causa preocupación en Israel
Los líderes del movimiento islamista Hamás, Jaled Meshal, y del partido laico Al Fatah, el presidente Mahmud Abás, se reunieron ayer en El Cairo para poner fin al estado de virtual guerra civil en los territorios palestinos. El acercamiento impide volver a negociar, dijo Israel.
El pacto, destinado a poner fin a un estado de guerra civil latente, fue alcanzado en una reunión que ambos mantuvieron en el Palacio Al Andalus, residencia de Abás en la capital egipcia, donde estuvieron acompañados por delegaciones de sus respectivas facciones y a la que asistió el jefe de los servicios secretos egipcios, Murad Muafi.
A lo largo del día fue continuo el trasiego de responsables del grupo islamista y del nacionalista en la residencia, adonde sólo estuvo permitida la entrada de periodistas gráficos.
Tras el encuentro, el portavoz del Ministerio del Interior de la AP, Ihab al Gusain, dijo que existe «un consenso sobre la necesidad de crear la atmósfera adecuada para la celebración de las elecciones en mayo y de poner fin a las disputas políticas».
Abás y Meshal escenificaron ese acercamiento con el encuentro de ayer en la capital egipcia, donde se habían reunido por última vez el 4 de mayo, cuando sellaron un pacto de reconciliación que todavía no se ha aplicado por las diferencias de ambas facciones sobre el reparto de carteras en el futuro Gobierno de unidad nacional.
A ese respecto, Al Gusain dijo que ambos ratificaron el acuerdo sobre la formación de dicho Ejecutivo de unidad, aunque no quisieron hacer público el reparto de ministerios ni la fecha en la que será constituido.
El portavoz de Hamás (Movimiento de Resistencia Islámica) en la Franja de Gaza, Fauzi Barhum, dijo que «el próximo Gobierno debe ser nacional y reflejar a todo el pueblo palestino y no sólo a Hamás y Al Fatah. Será un Ejecutivo con un programa nacional que preserve los derechos del pueblo palestino hasta la celebración de los comicios». Eso «será planteado a todas las facciones palestinas en una reunión más amplia, si Dios quiere», indicó.
El responsable del grupo islamista destacó que otro de los puntos analizados ayer fue la constitución de una comisión electoral independiente.
La disputa entre las dos facciones se remonta a junio de 2007 cuando los islamistas se hicieran con el control de la Franja de Gaza tras expulsar a las fuerzas leales a Abás, lo que originó dos gobiernos palestinos: uno de Hamás en Gaza y otro de la AP, vertebrado por Al Fatah, en Cisjordania.
Las últimas elecciones legislativas palestinas se celebraron en 2006, con la victoria de Hamás, a la que siguió un boicot de la comunidad internacional al Gobierno naciente.
Las presidenciales se habían llevado a cabo un año antes y fueron ganadas de forma clara por Abás, aunque Hamás había optado por no presentar candidato.
El avance hacia la unidad palestina cayó mal en Israel. El viceprimer ministro hebreo, Silván Shalom, aseguró ayer que la reconciliación entre las dos facciones entierra toda posibilidad de eventual regreso a las negociaciones de paz, que llevan más de un año paralizadas.
«No se puede hablar con un Gobierno, uno de cuyos miembros principales llama a la destrucción del Estado de Israel», declaró Shalom en referencia a Hamás.
El viceprimer ministro, que también ostenta la cartera de Cooperación Regional, dejó claro que Israel «no conversará con un Gobierno que no declare públicamente su reconocimiento del Estado de Israel, rechace el terrorismo y acepte los acuerdos previamente firmados por Israel y la Organización para la Liberación de Palestina».
Por su parte, los palestinos sostienen que el diálogo de paz es imposible en la medida en que Israel mantenga su política de construcción en los asentamientos de Jerusalén oriental y Cisjordania.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA y
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