20 de enero 2011 - 00:00

Pago con reservas ahorró u$s 1.000 M de intereses en 2010

Pago con reservas ahorró u$s 1.000 M de intereses en 2010
Ya se cumplió un año de aquel episodio en el que el ex presidente del Banco Central Martín Redrado se atrincheró en el despacho de la entidad con el argumento o excusa de defender las reservas y, con ello, la estabilidad monetaria y los empleos de los argentinos. La historia es conocida: finalmente Redrado fue destituido y reemplazado por Mercedes Marcó del Pont, quien instrumentó el fondo de desendeudamiento que anunció la presidente Cristina de Kirchner en diciembre de 2009. Vale entonces analizar los resultados obtenidos y tratar de desentrañar los factores que desencadenaron la mal de-nominada «crisis de las re-servas».

La presidente de la Nación anunció, el 13 de diciembre de 2009, la implementación de un fondo de desendeudamiento que habilitaba el pago de vencimientos de deuda mediante el uso de reservas internacionales del Banco Central. Tras algunas semanas de tensión, el entonces presidente de la entidad dijo públicamente que no instrumentaría ese fondo bajo el pretexto de que dicha medida pondría en peligro la estabilidad monetaria, el crecimiento y el empleo. Para interpretar cabalmente la actitud de Redrado, cabe remontarse a su actividad pública en los meses anteriores. En septiembre de ese año se desarrolló en Estambul la asamblea del FMI. Eran tiempos en que comenzaba a prefigurarse cierto alivio en la crisis mundial y el deseo de fondos internacionales de canalizar recursos hacia inversiones de mayor rentabilidad. En ese marco, Redrado comunicó que tenía muchos inversores interesados en comprar papeles de una posible emisión de bonos de deuda argentina pagando tasas del 14%.

Parece claro que cuando la presidente Cristina de Kirchner anunció el fondo de desendeudamiento para pagar vencimientos de deudas de 2010 con reservas, los planes de Redrado de volver al endeudamiento externo a tasas de megacanje se vieron frustrados.

Los vaticinios de Redrado no se cumplieron en absoluto: el país creció a una tasa del 9%, aumentó el empleo, se dinamizó la inversión, tuvimos un superávit comercial de 12.000 millones de dólares, mejoraron los indicadores financieros, el superávit primario del sector público creció un 124% y las reservas no sólo no cayeron, sino que se incrementaron.

De haber prosperado el planteo de Redrado, las reservas hubiesen terminado el año en 58.715 millones de dólares. Sin embargo, el costo de colocar deuda para refinanciar esos 6.570 millones de dólares que se cancelaron con reservas hubiera llevado a la necesidad de asumir un costo financiero adicional de intereses y comisiones de aproximadamente 986 millones de dólares. El rendimiento generado por esas reservas adicionales que se hubieran acumulado lleva el costo financiero neto a 953 millones de dólares.

En definitiva, se hubiera tratado de una innecesaria transferencia de recursos hacia fondos de inversión internacionales, aquellos que con tanto agrado se reunían en Estambul con Redrado para llevarle sus propuestas. De esta manera, el fondo de desendeudamiento permitió un ahorro de intereses cercano a los mil millones de dólares, cifra que hoy permite al Gobierno argentino disponer para mayores programas sociales, obras de infraestructura, desarrollo productivo, etcétera.



(*) Director del Banco Nación y presidente de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA).

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