20 de agosto 2012 - 00:00

Paine, Schumpeter y la tracción de los emprendedores

Thomas Paine, inglés, amigo de Benjamin Franklin, fue uno de los principales ideólogos y publicistas de la revolución que condujo a la independencia de los Estados Unidos sobre la base de su famoso panfleto «Common Sense» (Sentido Común). Asimismo, a través de sus diferentes escritos, demostró una profunda inquietud social que lo llevó a defender ideales igualitarios, promoviendo el acceso de oportunidades para los ciudadanos sin importar la pirámide social.

Por su lado, Schumpeter, además de emigrar de Austria a la tierra del sueño americano como Paine, fue un economista que se destacó por su teoría sobre la importancia vital del empresario-inventor, el papel indiscutido de la innovación y su relación con el ciclo económico de la prosperidad. Popularizó el concepto de «destrucción creadora» para graficar el impulso económico que confiere un proceso innovador a una sociedad. Trabajó sin descanso en su «Theory of Economic Development» (Teoría del Crecimiento Económico) para plasmar el valor del espíritu emprendedor en el desarrollo de una comunidad.

La cultura entrepreneurship como tracción de la economía se ve reflejada en el surgimiento de nuevas empresas más sociales, que apalancadas en redes existentes y en un marco de competencias éticas, crecen en un ecosistema de cooperación mutua. En un mundo superpoblado de bienes sin contenido, la aparición de empresarios comunitarios potencia el desarrollo regional con liderazgos locales.

El emprendedorismo podría resumirse como la inspiración de la teoría schumpeteriana donde los factores distintivos con respecto a la competencia son precisamente las innovaciones éticas que incluyen. La calidad y el ingenio humano

-como motor del proceso-

generan empleos genuinos («oportunidades» según Paine) y adelantos tecnológicos (Schumpeter) que estimulan y ejercitan la dinámica social. Pensar en la cultura emprendedora como contribución al crecimiento con equidad es enriquecer la mirada de un país que posee esa fuerza motriz, pero que aún es subyacente. Thomas Paine, aquel revolucionario nacido en Inglaterra y radicado en los Estados Unidos, no pudo conocer a Joseph Schumpeter porque murió 74 años antes del nacimiento de aquel ministro de Finanzas que tuvo Austria. Pero sin duda, hubiesen coincidido.

(*) El autor es director de Fundación Endeavor Argentina.

Dejá tu comentario