"Romeo y Julieta", el ballet de Sergei Prokofiev, es la pieza que finalmente enmarcará este adiós de Herrera al Colón, pero en la versión coreográfica de Maximiliano Guerra, que, según las palabras del propio titular del BETC, "tiene mucho perfume a la versión de Kenneth MacMillan, que es la que más bailé. La obra originalmente anunciada para esta ocasión era el ballet "Onegin", de John Cranko; consultado por esta sustitución, Guerra explicó: "No estaba firmado el contrato desde el año pasado. Cuando intentamos retomar las negociaciones con los alemanes, que son bastante estrictos, hubo un par de cláusulas que ellos no aceptaban y no las pudimos cambiar, y ellos desistieron de darnos los derechos para esta vez. Nos sentamos con Paloma a buscar las posibilidades, seleccionamos versiones, ella se siente muy identificada con este papel". Herrera tendrá como Romeo a Juan Pablo Ledo, y como parte de la fiesta que significará esta despedida, en el foyer del Colón se podrá ver la muestra "El adiós de Paloma".
Respecto del proceso de planificación de esta despedida, Herrera (ya "mudada" a Buenos Aires) detalló que en realidad no hubo planificación: "Salió. Siempre vivo día a día. Me preguntaban siempre cuándo me iba a retirar. Un día me desperté y pensé: 'Es el momento'. Me quiero ir así, feliz, trabajando, dándolo todo". En desmentida de versiones que habían tildado de "amargo" su adiós en mayo pasado al American Ballet Theatre, la compañía a la que perteneció durante 24 años (20 de ellos como primera figura), la bailarina aclaró: "Más feliz de lo que me fui del ABT no podría haberme ido. No me cabía la felicidad en el corazón. Siempre me guío por mis maestros, la gente cuyo punto de vista yo valoro. Lo que hable la gente por hablar no me interesa, y por eso tampoco me preocupé por averiguar qué se había dicho. Ellos me habían propuesto retirarme con 'La bella durmiente'. En principio no me parecía dramático como para una despedida, pero después me dijeron que era una nueva producción con coreografía de Alexei Ratmansky, y pensé en darle una posibilidad, porque trabajé mucho con él, es muy conocido, era una gran producción, acepté. Pero es un ballet muy 'old fashioned', fue una producción que me encantó hacer pero no era lo que yo quería para despedirme, porque no me representaba. Me dijeron que me podían dar una función de 'Giselle' pero que era en matinée, y yo dije que no me importaba eso, sino despedirme con un ballet que me representara. Tan simple como eso. Más no pude pedir. No me importa la fiesta, el traje, la megaproducción: yo prefiero bailar para mi público algo con lo que me identifique. No sé por qué los medios cambian las cosas para hacer un drama, para vender más. Yo siempre he sido así gracias a una familia maravillosa con muchos valores, y nunca los voy a cambiar. El camarín estaba lleno de flores, y lo que más me llamó la atención era que todas las tarjetas no hablaban tanto de mí como bailarina sino de mi forma de trabajo, de comportarme, de mi integridad, de mi amistad de tantos años".
En relación con su vida a partir de diciembre, una vez que culminen las funciones en el Colón y la gira nacional que emprenderá a continuación con el Ballet Estable, Herrera detalló su interés en profundizar la actividad docente y también de poder sacar finalmente a la luz su línea de ropa.
| Margarita Pollini |


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