21 de enero 2014 - 00:00

Palos para los políticos ausentes

La reunión previa al plenario de Mar del Plata tuvo una premisa clara: "Hay que bajarle un cambio a Luisito", repitieron los hombres de Hugo Moyano que llegaron junto al camionero al hotel de los gastronómicos, en donde jugó de local Luis Barrionuevo. Cerca del jefe de la CGT opositora, incluso, se jactaban de ser los más moderados: mientras la vertiente "Azul y Blanca" de Barrionuevo anunciaba en los días previos que su pauta salarial estaría en el orden del 35%, igual a la planteada por la CTA opositora, de Pablo Micheli, en las filas de Moyano se conversaba en un rango más cercano al 30%.

Hubo en los concurrentes un sobrio entusiasmo por el número de sindicalistas presentes, tras la decepción que significó el faltazo de los invitados políticos, y también de empresarios como Héctor Méndez (Unión Industrial). Un aliado de Moyano intentó matizar con la idea de que las ausencias liberaron de manos a los gremialistas para criticar a todo el arco político, lo que quedó reflejado en el documento final.

Ese texto, tras cuestionar "una manifiesta incapacidad en la gestión para la solución de los problemas" como los "saqueos, cortes de energía, cárceles sin control interno, fuga de capitales, inseguridad urbana, disparada de precios y un gran desorden estructural", apunta a "la escasa claridad de los dirigentes políticos, quienes, en la necesaria estructura partidaria, han desdibujado esos espacios donde deberían articular las demandas de la sociedad y brindarles respuestas".

"En todo el universo político hay hombres y mujeres que atravesaron la gestión pública sin que hayamos encontrado solución definitiva a los problemas actuales", agrega el texto en obvia alusión a Scioli, todavía asociado al Gobierno, y a Massa, exjefe de Gabinete.

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