- ámbito
- Edición Impresa
Panorama complicado para el agro
Las lluvias caídas a partir de los primeros días de diciembre permitieron finalizar la siembra de soja de primera, que estaba interrumpida por la sequía. Esta siembra se superpuso con la de la soja de segunda, luego de la cosecha de trigo.
Por el momento se han acumulado en el mes de diciembre cerca de 140 mm de lluvia, que permitieron recomponer en parte la humedad del perfil del suelo, luego del período de sequía, que afectó de manera importante los rindes de trigo. En efecto, se estima que el rinde promedio en la zona rondaría los 21 qq/ha.
El cultivo de maíz se encuentra iniciando el período de floración y cuenta con humedad suficiente. La superficie de soja de primera sembrada antes de las lluvias se vio afectada por la falta de humedad, y presenta aspecto regular. Se encuentra en las primeras etapas de la floración. La soja sembrada luego de las lluvias evoluciona en forma normal, y se encuentra en etapa vegetativa, en el período V3 a V5.
Con respecto a las proyecciones de resultados, se puede apreciar que tanto para el trigo como para el maíz sembrados por administración en campo propio, hay quebranto. Si se tiene en cuenta que el rinde real del trigo fue de 21 qq/ha, la situación es más grave que la que reflejan los cuadros. El quebranto en este caso, a nivel de resultado neto, sería de -203 u$s/ha, a los precios actuales. Queda evidencia que la rebaja en las retenciones del 5%, que ya estaría incorporada al precio, no alcanza bajo ningún concepto. Se da la paradoja de que el productor obtiene quebranto, y el Estado recauda de todas formas mediante retenciones.
Para un rinde de trigo de 30 qq/ha, sería necesario un precio de 197 u$s/t (u$s 78 más por hectárea que el precio actual) para igualar el resultado neto de una soja de 32 qq/ha, que presenta un resultado neto antes de impuestos de 76 u$s/ha. No alcanzaría con quitar todas las retenciones al trigo para salvar esta diferencia. Lo mismo sucede con el maíz, que con un rinde de 80 qq/ha, necesitaría un precio de 133 u$s/t para equilibrar el resultado mencionado de una soja de 32 qq/ha. Para esto se necesitaría una reducción sustancial en las retenciones. Cuesta creer entonces, que con la reducción implementada se impulsará el crecimiento del área en trigo y maíz.
En campos arrendados la situación es mucho peor tal como puede apreciarse en el cuadro.


Dejá tu comentario