18 de octubre 2018 - 22:46

Para BCRA, controlar variables es clave para ganar confianza

El Banco Central apunta a reducir la incertidumbre de las variables nominales en los próximos meses para generar mayor confianza y reducir la inflación. Desde la autoridad monetaria están preocupados por el flojo dato que anotó el Índice de Precios al Consumidor en septiembre (avanzó 6,5% y acumuló en lo que va del año un avance del 32,4%) y esperan que la cifra siga en niveles elevados en octubre y noviembre para comenzar a reducirse gradualmente a partir de diciembre. No obstante, confían en que el dato de septiembre haya sido un techo para este año.

El pesimismo para octubre radica en que se espera que haya cierto retardo en los efectos del pass through y de la política monetaria, un fenómeno que es normal cuando se desanclan las variables nominales de la economía. Según la teoría económica, cuando una moneda se devalúa, el traslado a precios suele ser de entre 20% y 40%, pero en el mediano/largo plazo termina volviendo a su valor real original si no hay un cambio de política de por medio. Actualmente, el organismo que lidera Guido Sandleris ha optado por un esquema de control de agregados monetarios para bajar la inflación, un modelo en el cual la tasa de interés se vuelve endógena (ajusta sobre la base de la oferta o demanda de dinero).

Desde el BCRA señalaron que "estamos siendo activos en la esterilización de pesos para recuperar el ancla nominal", ya que una espiralización de la suba de las variables destruye la actividad. También buscarán que la tasa de interés en pesos sea más atractiva que el dólar para fomentar las inversiones en esta moneda. Y enfatizaron en que este nuevo modelo "está diseñado para minimizar el riesgo y ser menos vulnerables ante los shocks; la tasa endógena permite establecer a qué valor se llega al equilibrio".

Por otra parte, fuentes del organismo indicaron que para controlar el desempeño de la nueva política monetaria, comenzarán a publicar en breve dos informes por mes que permitirán analizar su cumplimiento, a partir de la cual se espera un crecimiento nulo de la base monetaria hasta junio de 2019. Esta contracción de la actividad en el corto plazo es una apuesta que está realizando el oficialismo para bajar de una vez por todas la tasa de inflación a un dígito en el mediano/largo plazo, con el objetivo de encaminarse hacia un sendero de crecimiento sostenible. Más en un país en el cual se ha demostrado que la persistencia de la inflación en niveles elevados es contractiva en el largo plazo.

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