2 de septiembre 2009 - 00:27

Paradoja: Cuba contra empleados públicos

• RÉGIMEN CIERRA COMEDORES Y ACHACA VAGANCIA

Como si los padecimientos de vivir en La Habana no fueran suficientes, la crisis agudizó los problemas y el Gobierno acentúa las falencias.
Como si los padecimientos de vivir en La Habana no fueran suficientes, la crisis agudizó los problemas y el Gobierno acentúa las falencias.
Hace casi dos décadas que la vida cotidiana de los cubanos se transformó en un suplicio. Las cuestiones más básicas, como la compra de alimentos, resultan una proeza en el último reducto comunista de Occidente. Para colmo, la crisis internacional dejó aún más a la intemperie la precariedad económica de la isla, y para contrarrestarla, los Castro exigen renovar los sacrificios. El régimen achaca «vagancia» y «corrupción» a los cubanos, como si fueran los culpables de la situación. Y además, decidió cerrar los comedores en las oficinas públicas. Veamos los nuevos reproches y castigos del régimen.

La prensa oficial cubana -la única que existe- criticó en duros términos a aquellos trabajadores y directivos que justifican en las carencias materiales que vive la isla o en el embargo estadounidense sus propias «chapucerías», como si fueran ellos los responsables de dañar la imagen de Cuba y el socialismo frente al resto del mundo.

«No podemos darnos el lujo de seguir conviviendo con quienes se escudan en las carencias y la estrechez económica, o invocan al bloqueo y la crisis como responsables de sus pifias propias», escribió el diario Granma.

El órgano oficial del gobernante Partido Comunista de Cuba considera vigente un discurso del ex presidente Fidel Castro de 1963 en el que critica casos de empresas en las que, al ser nacionalizadas tras el triunfo de la revolución, se colocó como administrador a «un perfecto vago».

«El otro era un capitalista que defendía sus intereses y éste es un vago que no está dispuesto a defender los intereses de nadie; y como tiene un sueldo asegurado, no se preocupa por atender al público», afirma Castro.

«Todavía arrastramos algunos vicios y ciertas distorsiones ajenas al ideal socialista. La chapucería, por ejemplo, no fue decretada ni por Marx ni por Lenin como una condición del sistema antagónico al capitalismo. Sin embargo, es notoria y convivimos con ella», escribió Granma en el artículo firmado por Félix López.

El autor cita a modo de ejemplo un edificio en La Habana que recibió en su día un diploma a la «excelencia empresarial», pero que hoy tiene escalones que amenazan con desprenderse, filtraciones y paredes cuarteadas. «Sólo en esta historia se juntan varios chapuceros: los constructores de la obra, sus jefes, y los jefes de estos últimos, responsables de conceder el mencionado premio a la desidia y la chapucería», afirma, desconociendo la falta de medios para muchas necesidades, entre ellas, el mantenimiento edilicio.

Sin comedores

Ayer, en tanto, se supo que Cuba planea cerrar comedores en oficinas públicas buscando limitar el robo y re-ducir importaciones de alimentos.

«Ya dieron la orden de cerrar los comedores de los ministerios en La Habana y pagar a los empleados 15 pesos más por día», dijo un administrador de una empresa pública, que prefirió no revelar su nombre. Claro que ese dinero no alcanzaría para cubrir el servicio que se quita.

Cuba fue duramente golpeada por la crisis financiera mundial, que redujo los ingresos por exportaciones claves y turismo, agotó los créditos y redujo las inversiones extranjeras. El Gobierno redujo las importaciones en un 30% y los presupuestos locales en alrededor de un 10%, implementó un plan para ahorrar energía y adoptó este año otras medidas para ha-cer frente a la crisis global, acentuando los padecimientos de los habitantes de la isla.

Agencias Reuters y DPA

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