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Paritarias, más que negociar salarios
Pero el hecho concreto es que se volverán a negociar sólo salarios, y si bien hay una postura que parte desde el sector gremial según la cual se sostiene que el salario no genera inflación ello no es cierto en sentido estricto. En efecto, todo lo que incida en el costo operativo de una empresa es razonablemente trasladado a sus costos y el salario es un costo que puede ser mayor en los supuestos de empresas de mano de obra intensiva y menor en las de capital intensivo. Se trata de una variable económica, extremo innegable para cualquiera y eso es el efecto directo, pero luego está el efecto indirecto en los mayores costos de la materia prima por efecto de los mayores costos salariales propios de la empresa proveedora de las mismas.
Hay que tener en cuenta que si bien no se ha contado con estadísticas confiables, sino todo lo contrario, como para poder medir la inflación de los últimos años, lo cierto es que fuera cual fuera la misma, los salarios surgidos de las paritarias la han superado. Y eso no sólo por los aumentos de los básicos de convenio y su incidencia en los adicionales sino por los otros beneficios que año a año se han ido consiguiendo, llámense bonos de fin de año, sumas no remunerativas, etc., todo lo cual implicó un mayor ingreso final que el que figura como porcentual de incremento de los básicos convencionales. Obviamente que en muchos casos dichos incrementos han sido reducidos por la pertinaz negativa a adecuar las tablas del Impuesto a las Ganancias, y cuando se han modificado sólo lo ha sido el de la primera categoría y no las escalas siguientes, con lo cual buena parte de los incrementos terminaban en las arcas del fisco.
En este escenario, donde a lo largo de los años los salarios le fueron ganando a la inflación, con las excepciones reseñadas precedentemente, y en algunas actividades (incluso en algunas hoy con problemas por cuestiones nacionales o internacionales) los ingresos son muy importantes, en este momento donde en los últimos meses la inflación pareciera haberse descontrolado y donde se requiere tornar nuevamente competitiva la producción argentina y mejorar la productividad, afectada por varios factores como por ejemplo el alto ausentismo, así como también procurar el mantenimiento de las fuentes de trabajo, pareciera que resulta indispensable buscar consensos que tiendan a obtener esa finalidad y adecuarse a las necesidades del conjunto de la sociedad. No va a ser fácil, sino seguramente muy difícil, pero hay que apelar a la responsabilidad de todos los actores sociales y dejar de lado intereses individuales en procura del bienestar general. No hay que olvidarse que las empresas deben ser sustentables, de acuerdo con la terminología utilizada por la propia Organización Internacional del Trabajo.
Otro aspecto a tener en cuenta es quiénes serán los que negocien, ya que la apertura en forma excesivamente amplia por parte de los fallos de la Corte Suprema hacia entidades gremiales simplemente inscriptas genera una incertidumbre, ya que se negocia con quien tiene personería gremial pero luego vienen los reclamos a nivel empresa generados en establecimientos donde las comisiones internas no responden al sindicato firmante y sí lo hacen a otras entidades que no son las que detentan la personería gremial.
En el sector empresarial también existen en algunas actividades esos problemas de representatividad, como se verifica por ejemplo en el caso del SUTERH -encargados de los edificios de casas de renta-, donde quien firma por el sector empresarial no es el empleador de los trabajadores sino los administradores de consorcios, lo cual implica que no sea el responsable del pago quien decida sobre los beneficios que se otorgan convencionalmente a los empleados.
Pero cabe advertir que una visión simplista de la cuestión sería errada y que en el marco de la situación se encuentran comprendidas numerosas variables que no han sido atendidas en este breve análisis, extremo que lleva a aclarar que no puede atribuirse responsabilidad únicamente al incremento salarial en la conformación de los índices de inflación que se vienen registrado y que esperamos que se vayan reduciendo. Por eso debe ponerse especial atención al incentivo y promoción en la generación de bienes que abastezcan la demanda mejorando sustancialmente la productividad, lo que puede resultar que eso sirva de parámetro objetivo para la negociación salarial y poder así abandonar las negociaciones subjetivas sustentadas en especulaciones a futuro.
(*) Estudio Salvat, Etala & Saraví.


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