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Paseo de ensueño por las “Cinco Tierras”
Una de las tantas postales que regala el recorrido por estos cinco pueblos medievales, desde Punta Mesco a Punta di Monterosso.
Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore conforman las Cinco Tierras (en español), así llamadas desde 1448. En la actualidad forman un parque natural y son un territorio tutelado por la Unesco desde 1997. Existen muy pocos lugares tan lindos y distintos en la Tierra, donde el ritmo es calmo y el turismo masivo no tiene espacio.
Cada uno de estos pueblitos medievales posee sus propias características urbanísticas y su propio paisaje natural, además de contar con la protección de su santuario, en lo alto de las colinas, desde donde se pueden observar Cinque Terre y, más allá, la isla francesa de Córcega.
Las posibilidades abundan: quien guste de caminar disfrutará de recorrer los senderos que conectan los pueblos entre sí y cada cual con su santuario; el resto puede disponer en el parque de un bien organizado sistema de transporte público, que cuenta con tren, autobuses ecológicos y un servicio colectivo de barcos.
Monterosso
Dos gigantes cuidan la paz y la belleza del pueblo más occidental de Cinque Terre: el imponente promontorio de Punta Mesco, accesible sólo a través de un duro, pero encantador, camino de una hora, y la gran estatua realizada sobre una piedra que emerge del mar, al lado de una de las tres playas de Monterosso, enfrente de la villa del famoso poeta italiano y premio Nobel Eugenio Montale. La estación del tren divide el pueblo viejo, con su centro histórico y su romántica playa, del actual Monterosso al Mare, que cuenta con dos pequeñas y bonitas playas, un alegre malecón y diversos bares y restoranes.
Vernazza
La forma más conveniente de llegar a Vernazza es por mar. Este alegre puerto natural ofrece a primera vista una pequeña y romántica playa, la preciosa iglesia románica de Santa Margherita di Antiochia -tan cerca del mar que parece un barco listo para zarpar-, una plaza rodeada por restoranes y bares y, a mano derecha, subiendo entre callejones, el castillo, desde donde puede disfrutarse de escenarios maravillosos.
Pero para quienes prefieran caminar, un paseo de un par de horas lleva de Monterosso a Vernazza, subiendo y bajando las colinas que dividen a los dos pueblos, y otro de menos de una hora lleva al santuario de la Madonna di Reggio.
Corniglia
Aun quienes no sean amantes de las grandes caminatas deben hacer el esfuerzo de seguir el sendero que lleva de Vernazza a Corniglia. Se trata, más o menos, de hora y media de espectáculos naturales que les devolverán, con creces, todas sus energías: los azules y verdes del mar, las colinas con sus terrazas cultivadas, las coloridas casas de Corniglia asomadas sobre una roca de 97 metros de altura.
Manarola
Bajando de Corniglia a través de una larga escalinata se llega a la estación del tren, y en el mismo lugar principia el sendero que lleva a Manarola. Si se elige el camino a pie, se encuentra el original Spiaggione di Corniglia, una larga playa formada por grandes piedras pulidas. El sendero sigue llano y amable hasta el pueblito medieval de Manarola.
Riomaggiore
El último tramo del sendero costero de Cinque Terre, el que va de Manarola a Riomaggiore, es, sin duda, el más famoso. Se llama La Via dell'Amore, y resulta imposible resistirse a sus escenarios y al embrujo de la luz del sol. El pueblito y el pequeño puerto también son deliciosos. Vale la pena una visita al santuario de Montenero, interesante ejemplo de arte gótico ubicado sobre la colina que domina Riomaggiore y de la cual puede disfrutarse una vista sin igual.

