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Patacones a la tailandesa
La idea es que usando monedas locales, los ciudadanos no gasten demasiados dólares o euros, ayudándolos a mantener más recursos dentro de sus comunidades. Y como ese dinero no puede ser depositado en bancos para ganar intereses, los consumidores lo gastan, impulsando la economía local.
Pattamawadee Suzuki, una profesora de la Universidad Thammasat de Bankok, estudió el fenómeno de cerca. Dice que es incierto si hay un beneficio financiero significativo al usar las monedas locales, como las que se usaron en la aldea de Santi Suk. «Cuando los tiempos son buenos, los aldeanos prefieren usar la moneda nacional de Tailandia. Pero existe un mayor beneficio social al usar las monedas locales», agregó. «Esa aldea es más independiente que otras áreas rurales de Bangkok. No dependen de las remesas de familiares en Bangkok».
Dos jóvenes voluntarios, el canadiense Jeff Powell y el danés Menno Salvedra, visitaron la aldea y sugirieron a los habitantes que adopten un sistema de moneda local, durante el comienzo de la crisis de 1997 y 1998, cuando muchos enfrentaban deudas y había menos remesas. Los habitantes aceptaron, pero en los meses siguientes fueron llevados a Bangkok para rendir cuentas a las autoridades. Mientras tanto, los papeles de Santi Suk eran utilizados en secreto por varias familias.
En 2001, Phra Supajarawt, un abogado tailandés, ofreció sus servicios para ayudar a que los aldeanos pongan nuevamente en circulación su moneda. «Les dije que personas en otros países también tenían sus propias monedas, y que nadie los acusaba por eso. Yo los iba a defender».
Hoy, el interés en el experimento monetario de Santi-Suki se está retomando. Visitantes de diferentes regiones de Tailandia y Organizaciones no gubernamentales están viajando a la aldea para ver cómo funciona, a pesar del oscuro estatus legal que tiene la moneda.


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