6 de junio 2017 - 07:55

Pazos: “Brasil no nos ha dado aún el último dolor de cabeza”

• ENTREVISTA CON EL ECONOMISTA JUAN MANUEL PAZOS
“No hay bicicleta financiera porque existe el riesgo cambiario”, afirmó, en coincidencia con el BCRA. Cree difícil que en los próximos meses el dólar “vuelva a pegar un salto”.

Juan Manuel Pazos
Juan Manuel Pazos
En la Argentina "no hay bicicleta financiera porque existe el riesgo cambiario". Así lo afirmó Juan Manuel Pazos, head de Estrategia de Puente, aunque señaló que es difícil que en los próximos meses el tipo de cambio "vuelva a pegar un salto". Además, destacó que "no ha habido una sola elección en la historia argentina en la que uno no vea un aumento en la demanda de activos dolarizados". Y alertó que Brasil "no nos ha dado el último dolor de cabeza".

Periodista: ¿Cómo ven al mercado actualmente? ¿Pueden seguir creciendo las acciones?

Juan Manuel Pazos: El mercado de acciones tiene por delante el upside positivo de lo que va a ser el pasaje de mercado frontera a mercado emergente y la más que probable incorporación en el MSCI el próximo 20 de junio. El precio de las acciones está bastante relacionado a este proceso y vamos a seguir viendo algo de eso. Si bien las valuaciones han subido por la expectativa, quedan muchos flujos por delante; se cree que van a llegar flujos a la Argentina por más de u$s1.000 millones.

P: ¿Cómo repercute la situación de Brasil?

J. M. P.: En el corto plazo, creo que la situación de Brasil se descomprimió porque el mercado está convencido de que hay un consenso en el ámbito político de respaldar al actual equipo económico y a las medidas que se están llevando a cabo. Es decir, para el tenedor de deuda brasileña lo que más importa es que se continúe con el camino de reformas estructurales que se han iniciado. Ahora, hasta cierto punto, el optimismo puede ser bastante excesivo. De acá a un año y medio, los brasileños van a tener que ir a elecciones y el apoyo de la sociedad a este Gobierno es bajísimo, lo que implica que lo que ha pasado en los últimos días va a seguir en los próximos 18 meses, pero pasado este período, la cosa no está tan clara.

P: ¿Y cómo repercute sobre el tipo de cambio?

J. M. P.:
Para la Argentina, esta descompresión es una buena noticia porque todo el mercado estaba esperando un ajuste del tipo de cambio hacia fines de julio, una vez que pasaran los flujos de la soja. Además, se espera que en el segundo semestre los inversores locales empiecen a dolarizar sus portafolios, teniendo en cuenta el proceso electoral; no ha habido una sola elección en la historia argentina en la que uno no vea un aumento en la demanda de activos dolarizados ante el proceso preelectoral. También se esperaba un ajuste cambiario debido a que los inversores externos, si bien estaban muy interesados en seguir tomando posiciones en pesos, claramente querían hacerlo a otro tipo de cambio, no a $15,50. En el corto plazo, lo de Brasil ha sido positivo, pero mirando con un horizonte más lejano, creemos que no nos ha dado el último dolor de cabeza.

P: ¿Hasta cuándo va a seguir el carry-trade?

J. M. P.:
Creemos que el ajuste del tipo de cambio favorece a las posiciones de carry-trade para adelante. Obviamente, el inversor externo que compró una Lebac hace un mes salió perdiendo; coincido con la apreciación del directorio del Banco Central de que acá no hay una bicicleta financiera porque existe el resto cambiario. Pero da la sensación de que en los próximos meses es difícil que el dólar vuelva a pegar un salto, de modo que las tasas en pesos van a continuar siendo atractivas.

P: ¿Cómo viene la lucha del BCRA contra la inflación?

J. M. P.:
El Banco Central está muy solo. El único aliado que tiene en el corto plazo es que se ha logrado exitosamente que las paritarias queden indexadas a la inflación de 2017 y no a lo que se perdió en 2016, pero es la única ayuda que ha recibido. El sesgo de la política monetaria actual, por más que es muy dura, no es suficiente para llevar la tasa de inflación al 17%. Pero cuando uno lo mira, todos los países que han tenido experiencias de bajas de inflación muy alta bajo el esquema de metas han tenido ciertas características comunes: es más importante la tendencia que la meta explícita en los primeros años; el BCRA hace bien en defender su meta, pero no vamos a ver una política que siga endureciéndose para llegar al 17%. Además, el BCRA debe seguir financiando al Tesoro, cada vez menos, pero lo sigue haciendo y agregó un objetivo de compra de dólares, por lo que busca dominancia cambiaria. Y el Gobierno está buscando reactivar el crédito, pero en un contexto donde se continúa esterilizando a partir de Lebac, lo que le agrega una nueva cota a la política monetaria. En otros países, el Banco Central ha tenido que ocuparse solamente de la inflación y el Gobierno lo ha ayudado. Pero acá está solo y está haciendo malabares entre la inflación, el déficit fiscal, el tipo de cambio y la necesidad de reactivar el crédito. Entonces, en algo tiene que ceder; ya haber bajado la tasa de inflación a la mitad es un éxito.

P: ¿Qué proyecciones tienen para este año?

J. M. P.:
Esperamos un crecimiento en torno del 3%, una inflación entre un 20,5% y el 21%, un poco por encima de la meta del Banco Central, pero en línea del consenso del mercado y un tipo de cambio a $17,50.

Entrevista de Caetano Mohorade

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