9 de octubre 2009 - 00:00

Pegá el salto, Argentina

Lionel Messi salta uno de los carteles de publicidad en uno de los campos de entrenamiento del predio de AFA. El crack del Barcelona será una de las claves donde se apuntalen las chances de Argentina de lograr el triunfo mañana.
Lionel Messi salta uno de los carteles de publicidad en uno de los campos de entrenamiento del predio de AFA. El crack del Barcelona será una de las claves donde se apuntalen las chances de Argentina de lograr el triunfo mañana.
Hemos crecido escuchando y sabiendo que las Eliminatorias son muy difíciles, incluso, más que el propio Mundial. Lo vivimos para México 86 cuando en la agonía de aquel partido ante Perú en el Monumental, entre Passarella y Gareca sacamos el pasaje hacia la copa del mundo. Ni hablar para el Mundial de 1994, cuando el 5 a 0 colombiano derivó en el regreso de Diego y el repechaje ante Australia, pero al menos, ambos con objetivo cumplido. Argentina lleva nueve citas mundialistas consecutivas dando el presente, desde que en México 70 Perú (será posible ...) nos dejó afuera jugando en la Bombonera. Esta clasificación a Sudáfrica se ha transformado en una tortura demasiado cuesta arriba para los jugadores con que Argentina cuenta, y si estamos como estamos es por responsables que tienen nombre y apellido (Basile, Grondona, Maradona, Bilardo, algunos jugadores), pero no es ahora el momento de enumerar culpas, sino de abrir una esperanza que se basa, pura y exclusivamente, en el deseo, en el sueño y en que imaginarse un Mundial sin Argentina no nos entra ni en la peor de las pesadillas.

El entrenamiento del miércoles terminó de definir los once nombres para mañana; Diego no quiso confirmarlo ayer en la conferencia, pero se sabe que será tal cual lo dispuso ante el Sub-17 en la única práctica formal de fútbol de la semana. Romero; Jonás Gutiérrez, Schiavi, Heinze y Emiliano Insúa; Enzo Pérez, Mascherano y Di María; Aimar; Messi e Higuaín. Es decir, dos debuts absolutos (Insúa y el «Pipita») y uno, Enzo Pérez, que tiene la ínfima experiencia de jugar 45 minutos ante Ghana hace un poco más de una semana en Córdoba, quizás para jugar una final como la de mañana merezca apelar a una experiencia mayor, pero Maradona no apela a la lógica a la hora de elegir los protagonistas.

Independientemente de la improvisación de Jonás como lateral derecho y de la incógnita de qué mostrará tácticamente el equipo con tan pocas horas de trabajo, al momento del puntapié inicial Argentina debe (y tiene con qué) mejorar sustancialmente la imagen que dejó ante Brasil en Rosario y en Asunción en la derrota con Paraguay y que, si analizamos un poco más profundamente, no se despegó mucho de la mediocridad que ha mostrado a lo largo de las Eliminatorias. Tendrá enfrente al rival más accesible que puede tener en esta instancia (Perú perdió los ocho partidos que jugó de visitante) y no hay motivo alguno para no sentirse motivado: cancha llena, objetivo grande y deuda pendiente para lo que estos jugadores pueden dar y que hace rato que el plantel no muestra dentro del campo.

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