18 de septiembre 2009 - 00:00

Peinado retro para Cristina

La Presidente se recortó el pelo y cambió brushing por ruleros.
La Presidente se recortó el pelo y cambió brushing por ruleros.
La agenda de Cristina de Kirchner dejaría estresado a cualquiera, pero siempre hay tiempo hasta para aggiornar su peinado. Para entonces llegó a Olivos Alberto Sanders, su coiffeur de confianza que la atiende desde que era senadora, tijera en mano para satisfacer las demandas de su clienta más importante. Cargado de peines, cepillos, broches, secador de pelo y todo tipo de accesorios, el peluquero entró a la residencia con la premisa de siempre: mantener el largo cortando apenas lo mínimo necesario para emprolijar el rebajado.

No es que la Presidente les tema a los cortes de cabello (ni a los largos, fueron llamativas sus extensiones). Al contrario, como la mayoría de las mujeres se divierte cambiando su aspecto. Pero son pocas las que se animan al corto porque en muchos casos provocan las reacciones desmedidas de los maridos, que creen que las melenas largas son un rasgo siempre más femenino. Y a Néstor Kirchner le gusta el cabello por la cintura, como cuando se conocieron en la Universidad.

«A Néstor le gusta el pelo largo», repite Cristina de Kirchner a su peluquero. Así Sanders cortó sólo unos centímetros y le retocó el color que desde el mes pasado viró a la paleta de los chocolates -aunque le quedan reflejos cobrizos, tono que a ella le gusta- le renovó el flequillo, otra vez excesivamente voluminoso y curvo.

Increíble, esta semana se notó el cambio y el reemplazo del brushing por los ruleros. Por cierto, se hizo «la toca», un recurso de los años 70 para alisar el cabello con un gran rulero que deja el casquete -la parte trasera de la cabellera- elevado por encima del resto y algo de movimiento en las puntas. Un peinado retro, cuyo efecto por aquella época sólo se lograba a costa del sufrimiento. Las mujeres dormían toda la noche con ruleros del tamaño de una lata de gaseosa o se sentaban con la redecilla puesta en los monstruosos secadores de pelo durante largo rato, que además aturdían los oídos. Hoy existen la planchita, los spray y lociones para mantenerlo. Para Cristina de Kirchner la modificación en la melena completa la reconversión en el estilo que comenzó a principios de mes, cuando decidió entregarse, otra vez, a los estridentes y brillos.

Además, siguieron los estrenos. Lunes, tapadito lila y cartera Birkin de Hermés púrpura; martes, blusa de encaje negro con puños, cuello y guardas en seda color champán y el miércoles trench gris brillante con rayas negras.

Pero igual faltan detalles por mejorar. No le vendría mal un retoque en el maquillaje, excesivamente oscuro, o en el calzado -aburre ya con esos estiletos y botas de taco chino-. Habrá que esperar que el cambio de clima le asegure otra transformación.

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