- ámbito
- Edición Impresa
Pelea en el Gobierno por tarjetas para colectivos
Ricardo Jaime
Tampoco el grupo Roggio (que opera las tarjetas Metrocard y Monedero, con una tecnología apta para ser aplicada en el SUBE, y ya lista para usar) fue convocado, se dice que es por la distancia que mantiene con otra empresa cordobesa «amiga» de Néstor Kirchner. De hecho, en algún momento se les informó que iban a tener que retirar los lectores de la tarjeta Monedero de las estaciones del subte y del ferrocarril Urquiza, de los que son concesionarios. Una ardua negociación con gente del Ministerio de Planificación logró dar marcha atrás con la medida. El mismo Jaime declaró ayer que el mecanismo que se instalará será compatible con los sistemas de tarjeta que ya están en funcionamiento.
Entonces, si no hay SUBE, la gran pregunta es ¿por qué el Gobierno no les hace la vida más sencilla a los habitantes del área metropolitana con el simple trámite de fabricar monedas? El trámite parece no ser tan sencillo: esas monedas deberían ser acuñadas en la Casa de la Moneda, cuya maquinaria estaría en un grave grado de obsolescencia, sumado a la falta de mantenimiento que se remonta a casi una década. Según averiguó este diario, hubo una licitación para la confección de monedas, pero la adjudicación se demoró tanto que las cotizaciones quedaron desactualizadas, ante la baja de las materias primas.
De hecho, bancos privados habrían consultado a los bancos centrales del mundo cuántas monedas por año se acuñan en sus territorios para compensar pérdidas, destrucción, inflación, nuevos usos para el metálico...
Desde el Banco de Europa les respondieron con una simpleza demoledora: «Las que hagan falta». Otros, como el brasileño o el chileno, habrían dado cifras más que razonables. En la Argentina -basta revisar los bolsillos para comprobarlo- recién ahora están apareciendo monedas hechas en 2009, pero la inmensa mayoría datan -como viejas- de 2002.
Mientras tanto, quienes no parecen tener ningún apuro para que se ponga en marcha la nueva tecnología son las empresas de transporte automotor: es un secreto a voces que ninguna quiere compartir datos clave como recaudación, número de pasajeros, frecuencias recorridas, etc. Que algún empresario está ocultando el monto de sus ingresos para evadir impuestos es algo que hasta la fecha no ha sido comprobado por la AFIP.
S.D.

Dejá tu comentario