15 de julio 2011 - 00:00

Pelea con vecinos por plazoleta en San Telmo

Un terreno privado en Independencia y Perú fue denominado Néstor Kirchner por los vecinos de San Telmo. El dueño ahora quiere construir un edificio, pero los vecinos no se lo permiten.
Un terreno privado en Independencia y Perú fue denominado Néstor Kirchner por los vecinos de San Telmo. El dueño ahora quiere construir un edificio, pero los vecinos no se lo permiten.
Envueltos en una insólita disputa por un lote de 150 metros cuadrados, los vecinos de San Telmo serán testigos en los próximos días de la demolición total de una plazoleta ubicada en la intersección de Perú y la avenida Independencia. Ante ámbito.com, el propietario legítimo del pequeño predio, el arquitecto Roberto Glaubach, mostró documentos y relató los incidentes con manifestantes al inicio de la construcción de un edificio de oficinas de cuatro pisos.

El terreno lo compró el padre de Glaubach en 1949. En la época en que el brigadier Osvaldo Cacciatore era intendente se hizo la ampliación de la avenida Independencia, se tomó una pequeña parte del terreno de Glaubach, que ahora se convirtió en la polémica «plazoleta».

Con la intención de invertir en consultorios odontológicos para una obra social, a fines de 2009, Glaubach inició el trámite de obra en la Ciudad para levantar allí un angosto edificio de cuatro pisos con sótano.

Sin embargo, a los pocos días de la muerte de Néstor Kirchner, en noviembre de 2010, Glaubach se enteró de que los vecinos del barrio plantaron arbustos, pintaron los canteros, bautizaron la plazoleta con el nombre del expresidente y le agregaron en una de las paredes una leyenda de Juan Domingo Perón.

Incidentes

A las 9 de la mañana del viernes 1 de julio pasado, Glaubach, cinco operarios de la empresa constructora y una miniexcavadora Bobcat con martillo automático llegaron al cruce de Perú e Independencia para arrasar con la plazoleta. «Estuvo todo bien hasta que a las 10.30 apareció un hombre de barba que empezó a aplaudir, trajo a los chicos del colegio de al lado, el Huergo, y los instó a hacer pogo hasta que rompieron la cinta de obra. Después se sumaron vecinos que me gritaron macrista, facho, atorrante, corrupto», describió.

Cuando a ese expediente se le agreguen los oficios enviados a la Dirección General de Espacios Verdes, al Registro de la Propiedad de la Ciudad y a la Escribanía General porteña donde ratifican que Glaubach es propietario del terreno, las topadoras volverán a Perú e Independencia.

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