Una caravana de micros de hinchas del club Platense custodiada por más de cinco patrulleros copó el sábado la Panamericana a la altura de General Paz. Pero esta escena ya no sorprende, se reproduce cada fin de semana de fútbol. Los pasajeros, lejos de cumplir con las normas de seguridad van colgados de las ventanas, con medio cuerpo afuera entre golpes y cánticos frente a la Policía. Mientras, los conductores son multados en los operativos por no usar el cinturón de seguridad. Esta medida beneficia sólo a los barras bravas, y poco colabora contra la inseguridad en el fútbol argentino.
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