14 de julio 2011 - 00:00

Penurias de los libios “liberados” complican la estrategia rebelde

 Bengasi - Cuatro meses de guerra agotaron muchos recursos de la Libia rebelde, donde la escasez, la falta de trabajo y el encarecimiento de los precios también empezaron a hacer mella en la esperanza de muchos habitantes de Bengasi, su principal feudo.

La familia de Mohammed Fayturi, profesor, casado y padre de cuatro hijos, es un ejemplo de cómo los cuatro meses de conflicto supusieron para muchos una pérdida de nivel de vida y de la ilusión que invadió a miles de libios en febrero, tras la expulsión de las fuerzas fieles al coronel Muamar el Gadafi.

«Me levanto todas las mañanas sin saber cómo voy a alimentar a mis hijos», aseguró Fayturi, que tras dos décadas dando clases de idiomas en un colegio se vio sin trabajo y sin sueldo tras el cierre de los centros de estudio como consecuencia del levantamiento popular.

Ahora, intenta ganarse la vida vendiendo productos para el hogar en puestos ambulantes en la ruta, pero muchas veces no es capaz de llegar a fin de mes.

Duro testimonio

«Me iba bien antes del comienzo de esta revolución. No soy un seguidor de Gadafi, sólo quiero que las cosas vuelvan a ser como eran. Necesito alimentar a mi familia», comenta este profesor, de 44 años.

Pero Fayturi no es el único que sufrió las consecuencias de un conflicto cuyo fin parece por momentos cada vez más lejos.

Los cortes de luz, como medio de ahorrar energía, y de agua se convirtieron en el pan de cada día
. Además, debido a la falta de recursos financieros en las zonas controladas por los rebeldes, la tensión aumenta cada día, agravada por la inflación y la escasez de productos, que se hace cada vez más evidente.

Instalaciones y conductos de petróleo que la máxima autoridad rebelde, el Consejo Nacional Transitorio (CNT), había logrado arrebatar a los gadafistas fueron destruidos por soldados del régimen a mediados de abril. Como consecuencia, la principal fuente de recursos quedó paralizada.

Leve optimismo

El vicesecretario de Petróleo y Finanzas del CNT, Mazen Ramadán, reconoció recientemente que la situación económica del consejo es grave, aunque se mostró esperanzado de que la situación mejorará en poco tiempo.

«Estamos trabajando en eso. Recibimos ya un préstamo de 100 millones de dólares del Gobierno turco», comentó Ramadán tras la visita del ministro de Exteriores de Turquía, Ahmet Davutoglu, el pasado 3 de julio.

Sin embargo, ahora que lograron expulsar al coronel, la prolongación de la guerra continúa impidiendo que los beneficios del comercio de los combustibles líquidos se refleje en su nivel de vida o en la mejora de las infraestructuras.

La basura permanece sin recoger cada vez en más zonas de la ciudad, hay roturas de caños y problemas de alcantarillado que tardan días en ser reparados, y también es visible cada vez más un mayor número de niños pidiendo en las calles o vendiendo pequeños recuerdos para ganar algo de dinero.

Agencia EFE 

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