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Peor imposible
-¡Esta canchita es de metegol! No podés correr dos metros seguidos que salís y te sentás en la platea. Encima si no tocás de primera, te comen los tobillos. Bah, en realidad nosotros hoy no hacemos dos pases seguidos ni en una cancha de polo!!!
Es imposible describir el bodrio, el suplicio, el calvario que significó ver ese primer tiempo en donde el empate debía significar una derrota para ambos sin puntos.
-En el segundo tiempo no podemos seguir jugando así. Ponzio está bajo, Lanzini no agarra la pelota, el Chino Luna está en su apellido, y el Pulga Mora me hace acordar a los tiempos en los que Falcao las iba a pelear todas solito al banderín del córner.
A los 14 minutos de la etapa final, Bottinelli rechazó corto y se la dejó servida a Cauteruccio, que definió con exactitud junto al palo.
-¡¡¡¡Nooo, nooo!!!! ¿Con qué le pegaste, Bottinelli?, ¿con la pantufla? No podemos regalar una pelota así dentro del área. Qué verdes somos, papá, qué verdes!!!
Sobre los 19 minutos entró el mellizo Rogelio por Cirigliano, en un cambio que ya es más cantado que la Zamba de mi esperanza.
-¡¡¡A ver si se apuran con la pelota los de atrás!!! Cada vez que salimos jugando del fondo es una eternidad, hermano. Tenemos menos desborde que un charco.
Ingresó Rojas por González Pírez -flojito en la zaga-, pero no aportó demasiado sobre la izquierda.
A los 31 pareció penal de Barovero a Telechea en la polémica de la tarde, porque de haberlo cobrado correspondía expulsión del arquero.
-¡¡¡Naaaa, levantate, levantate!!! Mirá, hasta creo que fue fuera del área. Va él sobre la pierna del arquero, qué penal ni penal!!!
Sólo del uruguayo Mora se podía esperar algo diferente, y una jugada suya casi termina en gol de Sánchez sobre los 38 minutos.
-Ayyy Sánchez!!! Este pelado viene tan jugado en velocidad que un día se va a desintegrar solito en el aire.
Sobre el final, un cabezazo de Bottinelli pasó cerca del palo, en lo que fue la última intentona de un River descolorido por la lluvia.
River tocó fondo en cuanto a nivel de juego. Fue una actuación lamentable, sin ideas, ni siquiera una desordenada voluntad que te arrincona contra el arco.
El domingo vienen los bosteros, y hay que ganar porque hay que sumar, porque hay que borrar esta penosa tarde, porque no podemos seguir perdiendo puntos y porque es Boca y hay que taparles su nombre después de todo lo que vienen boqueando desde el año pasado.
-Estoy caliente como una pipa, pero ya está. El domingo, cueste lo que cueste, tenemos que ganar. Porque lo único rescatable de la tarde de domingo es que «peor imposible».


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