6 de noviembre 2014 - 00:00

Pequeños documentales

"El tramo" (íd., Arg., 2014, habl. en esp.); Dir.: J. Hendel. Experimental. 

"El estado de las cosas" (Arg., 2012, habl. en esp.). Dir.: J. Maito, T. Mazú. Documental.


Coinciden en cartelera dos documentales de mínima narración. El más ambicioso es "El tramo", de Juan Hendel, que expande su material apoyado en textos de Henri Bergson sobre la percepción. "Un fragmento pequeño de una curva parece una línea recta", es el primero que leemos, y sirve para justificar los planos cerrados y borrosos de los primeros minutos. A medida que se abren y definen más claramente sus contenidos, vamos más o menos comprendiendo lo que vemos, y reconsiderando lo que hemos visto. "El pasado siempre en marcha se preña de un presente absolutamente nuevo". Entendemos las imágenes y sospechamos su significado: en el campo bonaerense, unos hombres desmalezan, talan arbustos, luego enderezan rieles, y transitan de nuevo por las vías en una zorra motorizada. Por ahí, reunidos en una vieja estación, festejan algún logro, pero la posición de la cámara nos impide saber de qué se trata.

Solo un epígrafe al final nos comenta que la Asociación de Amigos del F.C. Belgrano ya recuperó cerca de 200 kilómetros de vías en desuso oficial. De eso se trata. Lo que vimos corresponde a la recuperación del tramo que va de Tres Sargentos, partido de Carmen de Areco, hasta Los Angeles, partido de Chacabuco. Lástima que esto no se mencione para nada, porque hubiera permitido completar mejor el recorrido de ambas curvas: la del registro artístico sólo atento a una teoría de la imagen y del documental de autor, y la del esfuerzo grupal digno de atención que quiere preñar de nuevos sentidos el pasado. La forma le ganó al contenido y el resultado nos deja ajenos.

Mucho menos ambicioso, "El estado de las cosas", de Joaquin Maito y Tatiana Mazú, se propone como un trabajo de observación y entrevistas en el ambiente de los negocios de segunda mano, cambalaches y pulgueríos más o menos calificados. Clientes en busca de algún objeto similar al que añoran, coleccionistas de piezas variadas integran la gama de personajes que la película va dando a conocer.

Se percibe en ellos mucha riqueza inmaterial. Por ejemplo, el anticuario que evoca su juventud de actor vocacional, la dueña que reflexiona sobre el cariño que la gente deposita en los cachivaches familiares. El objeto de ese cariño, digamos, una cosa ya gastada por el tiempo, pasará de mano en mano, despertará otros recuerdos, o tal vez solo será un elemento fugaz de compra y venta. Asuntos sensibles, pero la cámara suele descuidar el mejor instante del entrevistado, y la edición no alienta mayores expectativas, todo se acumula en desorden, igual que en los negocios visitados, lo que impide un crescendo emotivo. La obra despierta interés pero no atrapa al público con la intensidad que hubiera podido.

P.S.

Dejá tu comentario