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Peres vs. Irán. Cristina dijo: “Nadie nos elige los amigos’’
Cristina de Kirchner y Shimon Peres ayer al ingresar a un almuerzo en la Cancillería. Hubo cruce de elogios mutuos, pero sobrevolaron indirectas sobre las relaciones Kirchner-Chávez.
El mandatario, un prócer de la creación del estado judío y el último sobreviviente de esa generación, habló ayer al mediodía en la Cancillería, durante el almuerzo que le ofreció la presidente Cristina de Kirchner, frente a un auditorio conformado por el Gabinete nacional, diplomáticos, legisladores y empresarios entre los que se contaban el jefe de Gabinete Aníbal Fernández, el canciller Jorge Taiana, los gobernadores Daniel Scioli y Sergio Uribarri (Entre Ríos), el ministro de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, el ministro de Economía Amado Boudou, el embajador argentino en Estados Unidos Héctor Timerman y los empresarios Eduardo Elsztain (IRSA), Cristiano Rattazzi (Fiat), Jorge Brito (Banco Macro), Héctor Méndez (Unión Industrial Argentina), Julio Werthein (La Caja), Carlos de la Vega (Cámara Argentina de Comercio) y Scene Rothstein. En relación a Irán, el Premio Nobel de la Paz afirmó: «Nos planteamos un tema que nos preocupa y que también les preocupa a ustedes: las políticas del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad. Por eso es tan importante el tema de desarrollo de armas nucleares de Irán; hay acusados por esos dos atentados y una de ellos es su ministro de Defensa, Ahmad Vahidi ¿Se puede confiar en una persona así?». La pregunta no era retórica.
Dirigiéndose a la Presidente, el israelí afirmó: «Sé que usted tiene interés en ofrecerse para ayudar a palestinos e israelíes y el apoyo argentino a la paz, sugiriendo dos estados para dos pueblos, tiene mucho valor. Pero, por supuesto, tiene supremo valor la oposición total al terror».
El tono del discurso de Peres confirmó lo que se esperaba sería el punto central de su gira por Brasil y la Argentina: intentar contrarrestar la creciente presencia del régimen iraní en la región, sobre todo a las puertas de la visita que hará Ahmadinejad a Lula da Silva.
A su turno Cristina de Kirchner volvió a escenificar la obligación que siente su Gobierno de remarcar cada vez que puede que su amistad con Israel es al menos tan grande como la que la une a Venezuela. Así, ante una pregunta en la rueda de prensa que siguió a su encuentro en la Casa Rosada con Peres justamente en relación al vínculo con el régimen de Hugo Chávez, sostuvo que «a la Argentina nadie le elige los amigos, como a nosotros tampoco se nos ocurriría elegirle los amigos a nadie».
Peres, rápido de reflejos y viejísimo zorro de mil batallas políticas, replicó que él estaba de acuerdo con Chávez al menos en una cosa: «No se debe cantar en la ducha». Es sabida la histórica carencia de agua en Israel, que -a diferencia de lo que sucede en Venezuela- provocó desarrollos tecnológicos que van desde los más sencillos hasta el riego por goteo que se exporta a todo el planeta, y es uno de los negocios más mutuamente productivos entre Israel y la Argentina.
Todos los olivares y viñedos que se cultivan en el noroeste argentino se riegan con tecnología de la israelí Netafim, que tiene como uno de sus principales clientes al empresario «K» Cristóbal López, pero que fue introducida en el país durante el Gobierno del entonces presidente Carlos Menem.
Más en serio, Peres sentenció con inusual dureza: «Espero que el pueblo venezolano tenga un mejor sistema y un mejor líder que Chávez. El sol es permanente, es apolítico, no es miembro de la Liga Árabe, es para todos. Y el sol no te vuelve loco como el petróleo. Miren lo que el petróleo les hizo a algunos líderes... Imagínense Venezuela sin petróleo. Sería una Venezuela sin Chávez también».
Cristina remarcó la «equidistancia» con Israel y sus adversarios -tras recordar que en su visita a un campo de concentración «me dijeron que primero trajeron a los opositores, a los comunistas y recién después a los judíos»- en la Cancillería, al afirmar que «somos firmes sostenedores de la necesidad de que exista y sea reconocido por todos el estado de Palestina, para que puedan vivir libremente, democráticamente, y el derecho de Israel a vivir en paz. Quiero ver a los palestinos en su estado reconocido por todo el mundo y ver a Israel dentro de sus fronteras con paz y seguridad».
Cabe recordar que el domingo próximo, como para reafirmar esta «equidistancia», llegará al país el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, uno de los principales aliados de Israel en el -hasta ahora fallido- proceso de paz. Ese viaje fue calificado de «hecho casual» por la mandataria argentina.


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