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Pese al pedido sciolista, Kicillof no quiere cambios en Ganancias
Axel Kicillof y Gerardo Martínez
Para Economía, el motivo de la imposibilidad de tocar Ganancias es triple: los números fiscales no lo permiten, se asegura que la mayoría de los potenciales beneficiarios presionarían más sobre el dólar "blue" y, en definitiva, "los que recibirían esos pesos de más no nos votan".
En los últimos tiempos, desde las usinas políticas de Daniel Scioli había rondado la idea de avanzar sobre el tema Ganancias antes de las elecciones del 25 de octubre como mecanismo de seducción al sector de los votantes que no eligieron al bonaerense en las PASO, pero resultan indispensables para vencer en primer vuelta en las presidenciales. Incluso el tema fue objeto de diálogo el lunes pasado entre el candidato del Frente para la Victoria (FPV) y los referentes sindicales de la CGT oficial, encabezados por Antonio Caló, de la UOM, y el titular de la UOCRA Gerardo Martínez. Este último declaró luego del encuentro que el candidato presidencial oficialista decidió llevar a cabo una revisión del tributo en un eventual Gobierno. "Scioli está convencido de que los salarios están condicionados. Una de sus propuestas es armar una mesa de consenso y diálogo, donde nosotros vamos a articular un proyecto de ley para modificar el Impuesto a las Ganancias", dijo Martínez.
Fue luego de estas reuniones donde las usinas sciolistas pensaron en que se trataba de una buena idea electoral, avanzar antes sobre el tema y reclamarle al Ministerio de Economía algún tipo de mejora en Ganancias para anunciar antes de las elecciones. La inquietud se trasladó a Economía, subió hasta el despacho de Kicillof, que directamente rechazó de plano cualquier alternativa posible. "Para el 11 de diciembre", fue la respuesta. Las argumentaciones del ministro son varias. Si bien no se reconoce, ni pública ni privadamente, al Palacio de Hacienda le preocupa el factor fiscal, que acumula en el año unos 100.000 millones de pesos en rojo. Para Economía, en estos tiempos, es fundamental cuidar las cuentas públicas, si bien no en equilibrio, en el menos nivel de déficit posible.
Otro argumento que sí expone públicamente Kicillof, y sobre el que insistió en los últimos tiempos, es que las mejoras en Ganancias ya ejecutadas a comienzos de mayo pasado (y que hicieron que venciera su visión sobre otras dentro del Gabinete que hablaban de una mejora más generalizada) benefician a los trabajadores más afectados por el tributo. Para esta visión, los que quedaron dentro del impuesto, y que con los aumentos de las paritarias de 2015 verán sus incrementos salariales sustancialmente reducidos, tienen "espaldas" para soportar la presión. La decisión de mayo fue la de no modificar el mínimo sino mejorar la situación de los empleados que perciban salarios de entre 15.000 y 25.000 pesos mensuales en bruto, con lo que igualmente continuarán pagando el impuesto, pero menos. La presión bajaría con alteraciones de las escalas del tributo (tal como lo adelantó ayer este diario) para los trabajadores que estén dentro de esas bandas. Argumenta Kicillof que los beneficios para los que percibieron mejoras se están sintiendo en el mercado interno, el que se mantiene lo suficientemente activo como para que la recesión industrial no sea más severa.
El ministro tiene otro argumento coyuntural firme para impedir una mejora en Ganancias: no se puede dar más pesos contantes y sonantes a una parte de la clase media porque "terminarían en la bicicleta de comprar dólares ´ahorro´ para venderlos en el 'blue'"; o que, incluso, si no se autorizan más pesos para evitar el efecto "puré(comprar dólares "ahorro" y venderlos en una cueva); los pesos extras que percibirían los trabajadores en relación de dependencia beneficiados, irían directamente al "blue", lo que generaría más presión sobre el dólar ilegal. En tiempos electorales, reflexiona Economía, es mejor sostener la divisa que mejorar los ingresos.
Finalmente desde el equipo de Kicillof aseguran que los esfuerzos tributarios deben apuntar a los sectores más postergados de la sociedad y no a una "clase media urbana" que, "al final no nos vota", en relación con los resultados electorales en las PASO que habría obtenido el oficialismo entre las clases posiblemente beneficiadas por una mejora del mínimo no imponible.
Los sciolistas no discuten la posición del ministro. Sólo aguardan un eventual, y por ahora lejano, "conejo en la galera" de la propia Cristina de Kirchner sobre este tema, más cerca de las elecciones. De todas maneras, no será una mejora en las actuales condiciones de Ganancias, sino, quizá, el lanzamiento del proyecto de ley que Scioli les presentó a los sindicalistas y que esperanzó a Caló y a Martínez.


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