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Pese a la crisis global, no fue un mal año en subastas
En mayo se dio el precio más alto pagado en una subasta: «El grito» de Munch (u$s 119 M). En la Argentina, si bien hubo algunos records, se verificó una caída con respecto a 2011, en la que influyeron las restricciones cambiarias.
El millonario pastel salió a subasta en mayo en Sothebys de Nueva York, donde remontó por mucho su precio estimado de venta de u$s 80 millones para llegar a los u$s 119 millones finales, pagados por un magnate de las finanzas indicado por la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo.
En otro orden de récords, el artista vivo que subastó el cuadro más caro en su categoría es Gerhard Ritcher con «AbstraktesBild», por el que un comprador que logró mantener el anonimato pagó 34 millones de dólares. La anécdota de esta venta es que el dueño anterior, el guitarrista Eric Clapton, había pagado por ella sólo tres millones de dólares en 2001, obteniendo un excelente rédito por la inversión.
El récord para una obra subastadas online fue para «October On Cape Cod», una de las muy pocas obras de Edward Hopper que existen en el mercado fuera de los museos, y que fue vendida por la casa Christies, en la subasta de internet de noviembre por u$s 9,6 millones. En el rubro facturación total en una sola subasta el récord fue también para Christies, que estableció una nueva marca al vender 412,3 millones de dólares en el remate de «Arte Moderno y de Posguerra», en el mismo mes.
En el país
En el ámbito local, si bien algunas operaciones puntuales fueron altas y hubo récords --como se informó oportunamente en esta sección-- se registró una baja ostensible en la cifra general de las ventas en subastas con respecto al año anterior, atribuída por muchos a factores externos al mercado (como las restricciones impuestas en el plano cambiario). Hubo, fuera del resultado económico a corto plazo, algunos indicios interesantes con vista al futuro, como -por ejemplo- los precios alcanzados por obras en papel y técnicas de grabado, cuyos precios revelan un interés mayor que en otros tiempos por parte de los compradores hacia este tipo de obra.
Fuera del mercado de subastas, en el mercado de galeristas y art dealers, los consultados ven al año que se fue como peculiar y, en general con movimiento moderado en ventas y montos. Pero el mercado del arte es en sí mismo una paradoja, y el llamado «epifenómeno del arte», es decir, los negocios que se generan en torno a él crecen sin prisa y sin pausa, y hoy es común que galerías sean espacios donde se realizan acciones de comunicación y otras actividades, siempre relacionadas o fusionadas con el arte.
La proliferación de nuevos espacios (físicos y virtuales), artistas, y comerciantes de arte, cambió el espectro, creando un mercado con base más amplia, y a veces de cifras más acotadas. Como venimos anticipando, la transformación es generalizada, habida cuenta de que varias disciplinas otrora diferenciadas en su comercialización del arte pictórico (arte digital, videos, comics, etc.,) hoy se han integrado al mercado de arte en ferias, galerías y hasta casas de remate.
Tal expansión está todavía gestándose, y se irá adecuando a la realidad mientras fabricantes de telas, pinceles y otros insumos para artistas ven multiplicar sus ventas, a la manera de los fabricantes de picos y palas durante la quimera del oro.


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