El presidente de la Cámara alta, Renhan Calheiros, manifestó su "perplejidad" por el ingreso de policías federales a oficinas del Congreso y a la mansión de su colega y aliado Collor, sospechado de haber recibido sobornos millonarios por contratos irregulares en la petrolera estatal.
Calheiros, uno de los 47 políticos investigados por el escándalo conocido como "Petrolão", repudió que los federales hayan actuado sin respetar a la Policía Legislativa, a cargo de la seguridad de los parlamentarios y sus residencias.
"Las instituciones, que son independientes unas de otras, deben ser celosas al respetar los límites establecidos en la Constitución", lanzó Calheiros.
Unos 250 efectivos de la Policía Federal allanaron el martes la lujosa propiedad del senador y exmandatario Collor de Mello y otros dos parlamentarios, además de requisar oficinas en varios estados con órdenes del Supremo Tribunal Federal (corte suprema).
El operativo fue en el marco de las averiguaciones judiciales por sobornos y sobrefacturaciones que causaron perjuicios del orden de los 2.000 millones de dólares a Petrobras.
En la finca de Collor fueron incautados documentos y tres autos de lujo (una Ferrari, un Lamborghini y un Porsche) que habrían sido adquiridos con el producto de sobornos cobrados a empresarios que a cambio prestaron servicios a Petrobras, señaló la Policía Federal. Esa sospecha de cohecho contra Collor fue reforzada ayer al confirmarse que al menos dos de esos vehículos, valuados en casi 2 millones de dólares, no constan en su declaración de bienes.
Los comentaristas no se sorprendieron por los presuntos delitos del expresidente, obligado a renunciar en 1992 debido a denuncias de corrupción por las que se aprobó un "impeachment".
Ahora los sospechas en su contra motivan un escándalo novedoso: el allanamiento ordenado por la Corte puede ser el primero de otros contra parlamentarios en funciones implicados en la trama del "Petrolão".
En la lista de 47 legisladores elaborada por la Procuraduría figuran además de Collor y el jefe de senadores Calheiros, el titular de Diputados, Eduardo Cunha.
"Desde que fueron incluidos en la lista del procurador Calheiros y Cunha comenzaron a atacar al Gobierno esperando que la presidenta Dilma Rousseff interfiera a favor de ellos. Eso lo sabe todo el mundo", dijo ayer Merval Pereira, comentarista del grupo Globo. "Calheiros y Cunha parecen convencidos de que la Justicia caerá sobre ellos y van a impulsar un conflicto de poderes con la Justicia", agregó.
Por su parte, Mónica Bergamo, de Folha de San Pablo, contó ayer que "había preocupación en el Congreso, había gente temiendo que después del allanamiento en casa de Collor ahora el Supremo Tribunal ordene más detenciones".
A los parlamentarios les quedan dos caminos: aceptar que la Justicia avance o declararle la guerra obstruyéndola o amenazándola veladamente como hizo Collor al hablar en el pleno. Dijo que ni los jueces ni los fiscales lograrán "amedrentarlo" a pesar de que busquen "humillarlo" ante la opinión pública.
Collor ya hizo declaraciones hostiles contra el procurador Rodrigo Janot, que podría ser objeto de un juicio político o el rechazo de la renovación de su mandato.
"Mis automóviles fueron llevados por la Policía para promover un espectáculo mediático. Eso fue una acción articulada por los medios y el Ministerio Público", aseveró el senador y exgobernante con tono severo al pronunciarse en el recinto.
Con todo, la imagen de Collor y sus colegas no será reparada con estos discursos admonitorios, opinó Merval Pereira, además de recordar que el Parlamento enfrenta un "desgaste" debido a su "crisis moral".
| Agencia ANSA |


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