10 de diciembre 2008 - 00:00

Piden a Venezuela y sojeros que compren maquinarias

Ante la esperada caída de ventas, producto de la recesión mundial, la industria de maquinaria agrícola busca repuntar en dos frentes. Hacia el exterior, pide al Gobierno nacional que ratifique un convenio de importaciones con Venezuela por u$s 100 millones, en tanto a nivel local lanzó un llamado a los productores sojeros.

La merma en la demanda de maquinaria llegaría al 40% el año próximo y las prometidas compras venezolanas podrían aliviar un panorama que amenaza incluir el cierre de plantas. De todos modos, Venezuela viene postergando desde hace más de dos meses la confirmación del acuerdo. Por la fuerte caída en la cotización internacional del petróleo, el país caribeño enfrenta una situación de estrechez financiera.

Los acuerdos de cooperación con Venezuela firmados en 2006 permitieron que las exportaciones a ese país se multiplicaran por diez, saltando a u$s 150 millones al año. El último pacto contempla compras a cinco años por u$s 500 millones.

En este contexto, el presidente de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), José María Alustiza, también apuntó al mercado interno, pidiendo que «el productor transforme la soja que tiene en su campo en maquinaria agrícola, para poder asegurar las fuentes de trabajo».

CAFMA firmó convenios con el Banco Nación por u$s 200 millones para financiar las exportaciones de maquinaria agrícola, pero Alustiza aclaró que esas ventas constituyen solamente el 25% del total. El dirigente advirtió que su sector necesita «una solución urgente para el 75%» restante, que es el mercado interno. Pidió que «reaccione y compre nuestras máquinas».

Para esta reactivación, esperan «medidas políticas» ya que desde el Gobierno les adelantaron que se estudia la creación de un bono para aplicar al Impuesto a las Ganancias de los productores agropecuarios por compra de maquinaria agrícola nueva. «Una especie de amortización acelerada, como ya existió en el país en la época de Frondizi y que fue una verdadera revolución industrial», confió el empresario.

«Nosotros no necesitamos dinero, sino incentivar al productor que tiene la soja en su campo a que convierta esa soja en maquinaria nueva: estamos dispuestos a contribuir a eso», expresó el dirigente.

La situación antes del conflicto agropecuario era distinta: «Pensábamos en expandirnos, teníamos una serie de planes totalmente distintos; hoy pensamos en mantener las fuentes de trabajo», afirmó. «Hasta el 11 de marzo, para entregar una máquina agrícola nueva se tardaba entre 90 y 180 días», mientras que «en la actualidad hay entrega inmediata», explicó.

Alustiza fue gráfico al explicar que «los receptáculos de las maquinarias nuevas están colmados». La industria realiza stock de sus máquinas sin una meta.

El otro factor que preocupa es la hipótesis de los despidos y suspensión de personal. «Somos pymes en lugares de provincia, mantenemos un contacto directo con nuestros trabajadores y es muy duro despedir personal», aseguró Alustiza. Hasta el momento «se han cortado las horas extra, se han adelantado las vacaciones en muchos casos, y en otros se pactó una reducción de jornada de trabajo de cuatro horas diarias», argumentó.

El sector de la maquinaria agrícola argentina está compuesto por más de 730 pymes, de más de 10 empleados, que proporcionan trabajo a más de 45 mil familias en forma directa. En forma indirecta se cuentan las empresas de agrocomponentes exclusivos y no exclusivos. En total, se calcula que mantienen más de 90 mil puestos de trabajo genuinos. Además, el 90% de las empresas está radicado en el interior del país, en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires.

Dejá tu comentario