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Pignanelli: "La izquierda busca una desgracia"
• Entrevista con el jefe de los mecánicos.
• Posible paro nacional.
Ricardo Pignanelli
El fastidio de Pignanelli, uno de los dirigentes más cercanos a Cristina de Kirchner, es compartido por sus pares de la CGT oficialista. Incluso Antonio Caló, jefe de esa central, debió lidiar con los delegados de izquierda de los trabajadores de Emfer (Emprendimientos Ferroviarios). El mecánico introdujo la preocupación en la última reunión del Consejo Directivo de la CGT y antes lo había hecho en la Confederación de Sindicatos Industriales.
El sindicato de mecánicos publicó una solicitada en la que cargó sobre los delegados de Lear la responsabilidad por un eventual cierre de la planta autopartista de General Pacheco. Pignanelli dijo que a mediados de la semana próxima los operarios deberían volver a sus puestos de trabajo luego de quince días de licencia dispuesta por la firma, de capitales estadounidenses. Y advirtió: "Si el personal no puede entrar a la fábrica por falta de seguridad, no me dejan otra herramienta que parar todo el gremio en defensa de la fuente laboral".
Pignanelli desplegó su caracterización de los referentes del conflicto: "Estos pibes vinieron a llevarse puesta la fábrica, se creen que esto es joda. Por culpa suya, Lear está evaluando irse del país. Son los mismos que hace 15 días se metieron en Johnson Controls y le hicieron perder un día de producción a la Ford. Su objetivo no son las reivindicaciones, la estabilidad laboral o pelear por los salarios. Quieren la lucha continua. La anarquía en el movimiento obrero".
El SMATA impulsó una asamblea para revocar los mandatos de los delegados de Lear, algunos de ellos identificados con el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Sin embargo, la Justicia suspendió los efectos de esa convocatoria por haberse llevado adelante en la sede del gremio y no en la planta fabril. "En cuanto se pueda voy a convocar a una nueva asamblea adentro de la fábrica", adelantó Pignanelli.
El conflicto arrancó dos meses atrás, con suspensiones y el despido de unos 200 operarios. Desde entonces, parte de los cesanteados permanece en un campamento afuera de la sede de la firma, en Pacheco, en tanto que unos 120 trabajadores aceptaron retiros voluntarios. Los directivos de la autopartista impidieron el ingreso de los delegados. Esos representantes intentarán volver hoy al interior de la planta con el apoyo del Ministerio de Trabajo, basado en la resolución judicial.


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