24 de diciembre 2009 - 00:00

Pintura en “grisalla”, técnica en la que Van Eyck brilló como nadie

El «Díptico de la Anunciación» de Jan Van Eyck es la obra central de la muestra madrileña de pintura en grisalla (técnica que produce un efecto de relieve escultórico).
El «Díptico de la Anunciación» de Jan Van Eyck es la obra central de la muestra madrileña de pintura en grisalla (técnica que produce un efecto de relieve escultórico).
En el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid se exhibe uno de los ejemplos más importantes de la pintura en «grisalla», el «Díptico de la Anunciación» de Jan Van Eyck (c. 1435-1440) que pertenece a su acerbo.

Junto a esta obra maestra, óleo sobre tabla de aproximadamente 39x24 cm, a la izquierda el Arcángel San Gabriel, a la derecha, la Virgen María, y que Rubens quiso comprar, la exposición reúne dibujos, pinturas, marfiles, miniaturas, textiles de esta técnica de los siglos XIV y XV, basada en la aplicación graduada de un único color, generalmente gris o algún color neutro, utilizando el modelado por sombras con lo que se produce un efecto de relieve escultórico.

Entre las obras cedidas, préstamos de gran valor que precisan condiciones especiales de traslado y exposición, se destaca la tabla de Santa Bárbara de Van Eyck (Museo Koninklijk de Amberes), «La Anunciación» de Hans Memling (Museo Groeninge de Brujas). Hay también importantes manuscritos con iluminaciones miniadas en grisalla, por ejemplo, la obra de Jean Lenoir, temple, grisalla, tinta y oro sobre pergamino perteneciente a The Cloisters del Metropolitan Museum de Nueva York. El término procede de la palabra francesa gris, que significa «pintura en tonos grises». En la Baja Edad Media se la consideraba una técnica muy valorada, adecuada para lucir el talento y virtuosismo del artista.

Estas representaciones monocromáticas estaban acompañadas en los fondos por azules, rojos, dorados, con lo que se lograba un mayor efecto de contraste destacándose así las carnaciones de las figuras o la apariencia escultórica.

Eran composiciones sencillas, generalmente escenas de la Anunciación o estatuas de santos situadas sobre sus basamentos dentro de hornacinas -todo pintado-y se las considera como ejemplos tempranos de la pintura de trampantojo o «trompe loeil.

Desde mediados del siglo XIV se generaliza el uso de grisalla en los talleres parisienses de miniaturistas para iluminar los manuscritos, muy apreciados por la alta sociedad francesa, libros de horas, manuscritos, tratados religiosos o devocionarios.

La exposición incluye un pequeño grupo de esculturas que permite comparar las piezas en pintura y las talladas en piedra, por ejemplo, «Virgen perteneciente a una Anunciación» en alabastro (Anónimo Flamenco).

A propósito del cuadro de Van Eyck, el artista pone en él su conocimiento de las teorías ópticas de su tiempo, a la vez que, gracias a su virtuosismo, imita el arte de la escultura sin policromar en mármol o alabastro.

También observa que los pedestales sobresalen del borde de la hornacina mientras que las estatuas proyectan su sombra hacia la izquierda del marco de piedra simulado. La paloma del Espíritu Santo que vuela libremente en el espacio -otra escultura simulada-, supera la ilusión de la escultura.

Van Eyck demuestra la supremacía de su arte frente a la escultura y resuelve la disputa de entonces entre la pintura y la escultura a favor de la primera.

Clausura el 31 de enero.

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