30 de agosto 2011 - 00:00

“Pipo” Mancera modeló en los 60 la TV actual

«Sábados circulares» se extendió entre 1962 y 1974 y estableció el género del programa ómnibus. Entre sus muchos invitados se contó Sandro, cuyas primeras presentaciones con «Los de Fuego» tuvieron lugar allí.
«Sábados circulares» se extendió entre 1962 y 1974 y estableció el género del programa ómnibus. Entre sus muchos invitados se contó Sandro, cuyas primeras presentaciones con «Los de Fuego» tuvieron lugar allí.
A Nicolás «Pipo» Mancera no le quedó cosa por experimentar en la televisión, aun con los medios limitados con los que contaba en los años 60 y 70, aunque nunca, tal como se lo dijo a este diario en un extenso reportaje que se le hizo en 1999, «un programa mío violó la intimidad de las personas». A Mancera, fallecido ayer en Buenos Aires a los 80 años por un paro cardíaco, le fastidiaba especialmente que cuando los «reality» y algunas otras formas de televisión invasiva empezaban a adueñarse del medio, se lo citara como antecedente. «Con mis cámaras sorpresa se divertían todos, los televidentes y los sorprendidos. Nunca humillamos, nunca nos reímos de alguien ni pusimos a nadie en peligro», dijo en aquella ocasión «Y si alguien tenía que poner el cuerpo para crear rating, ese era yo», dijo entonces Mancera, quien en una ocasión, tratando de imitar al mago Houdini, se sumergió en el Río de la Plata en el interior de un cofre.

Mancera fue el fundador de los llamados «programas «omnibus» con «Sábados Circulares», que se emitió entre 1962 y 1974 por «Canal 13», llegando en ocasiones a los 80 puntos de rating, y siendo imitado desde entonces en programas como «Sábados continuados» con Antonio Carrizo, «Sábados de la bondad», con Héctor Coire, o los tradicionales programas domingueros de igual formato.

Mancera habia nacido el 20 de diciembre de 1930 en Buenos Aires y, tras estudiar locución, trabajó en radio y también en cine. Entre sus primeros oficios se contó la crítica cinematográfica, de la que llegó a dar testimonio de gran agudeza.

«Debuté como crítico de cine estando en Francia, a los 17 años», dijo en el mencionado reportaje de Ambito Financiero. «Fue allí cuando me recibí de bachiller, por tres meses, y contrariando los deseos de mi madre me quedé un año. Allí hice de todo, desde vender ponchos junto con un artista, ya muerto, Alberto Greco, hasta cantar boleros. El cine ya me interesaba mucho, empecé a escribir crónicas desde allá, gracias a Bernardo Verbitsky, en Noticias gráficas, ya en la Argentina, y 15 años en La Razón, pero el mejor momento que recuerdo fue en la revista Gente de cine, precursora de muchas de las que vinieron después. Ahí fue cuando le empezamos a hablar a los argentinos de Ingmar Bergman. Con Carlos Burone, Homero Alsina Thevenet y Edmundo Eichelbaum fuimos los primeros en elogiar su cine desde el Festival de Punta del Este.»

«Mis directores favoritos», continuó Mancera «eran Orson Welles, Fellini, Kurosawa. También Jacques Becquer, Ernest Lubitsch y. naturalmente, Alfred Hitchcock. Entre los actuales, Emir Kusturica, me encantó su película Gato negro, gato blanco».

Su salto a la popularidad fue recibido con sorpresa, y cierto desd+en, por algunos. «Beatriz Guido me llamaba un cinemateco venido a menos», reía Mancera en su diálogo con este diario. Entre las numerosas figuras que pasaron por su set se cuentan Marcello Mastroianni, Sofía Loren, Alain Delon y Pelé. Mancera fue el primer periodista en entrevistar en 1971 a Diego Maradona cuando el jugador tenía diez años y mucho antes del Mundial Juvenil de Japón-1979 que lo catapultó a la fama. Prácticamente no hubo cantante popular que no hubiese tenido su minirrecital en el último segmento del programa, desde Sandro (quien, además, debutó en «Sábados circulares» con su conjunto «Los de fuego») hasta Raphael, Leonardo Favio, Palito Ortega (cuyo casamiento con Evangelina Salazar transmitió en directo), Joan Manuel Serrat, Charles Aznavour ,Django y tantos otros. Otro de los clásicos del programa era la presencia de Tita Merello, quien se despedía siempre de Mancera entonando el clásico «Vamos subiendo la cuesta».

«Mancera revolucionó la televisión argentina, era una persona muy audaz. Su muerte es una pérdida muy grande, porque Pipo fue clave para la TV argentina», dijo ayer Raúl Lavié en declaraciones radiales. «Sábados Circulares» tenía un formato de seis horas con entretenimientos, entrevistas y música, donde Mancera presentó desde pruebas de escapismo hasta doma de leones.

Tuvo una fugaz carrera como actor, debutando con la película «El crack» (1960), de José Martínez Suárez, que prosiguió con «Bicho raro» (1965), junto a Luis Sandrini, y se vio su testimonio en «La película de Niní» (2005), que investigaba vida y obra de Niní Marshall. Mancera decidió levantar «Sábados circulares» en 1975, y regresó a la TV en 1978, con un programa que no tuvo mayor relevancia. En 1983 condujo «Videoshow», que tampoco tuvo la repercusión esperada. Luego de 20 años, volvió a la televisión, e incluso estuvo presentado recordatorios de sus programas en la señal de Crónica TV. Su primera esposa, Cielito, falleció a fines de los años 80, lo que lo mantuvo muy deprimido durante largo tiempo. Se dedicó entonces, sin mayor éxito, a escribir narrativa (una de sus publicaciones fue la novela «Los licántropos»), y luego se casó con la coreógrafa Esther Ferrando.

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