22 de julio 2011 - 00:00

Pixar sobre hielo en el Luna Park

El cuarteto de Los Increíbles se cuenta entre los nuevos personajes de la edición actual de «Disney On Ice».
El cuarteto de Los Increíbles se cuenta entre los nuevos personajes de la edición actual de «Disney On Ice».
«Disney On Ice - Aventuras en Walt Disney World». Dir.: Patty Vincent. Coreografía: Cindy Stuart. Vestuario: Scott Lane. (Luna Park).

El nuevo espectáculo estacional «Disney On Ice» presenta una novedad significativa y digna de agradecimiento: afortunadamente, ya no hay princesas, con excepción de una breve aparición de Blancanieves y la poderosa irrupción de Maléfica (enemiga, va de suyo, de la rancia monarquía disneyiana). Sus protagonistas, más acordes a la época -y para regocijo de los chicos y sus padres- son en su mayoría los personajes de Pixar, es decir, el vaquero Woody y el astronauta Buzz Lightyear de «Toy Story», la familia anti-superhéroe de «Los increíbles» (una lástima que la sublime mamá patinadora no se quite nunca el antifaz) y, fuera de Pixar, los personajes de «Los piratas del Caribe», por quienes los chicos sienten hoy más apego que por Cenicienta o la Bella Durmiente. En el marco de un espectáculo de formas inmodificables, la novedad ofrece visualmente un bienvenido refresco visual para los espectadores consecuentes.

Tal como su nombre lo indica, los sets de «Aventuras en Walt Disney World» están basados en el célebre parque temático, algunas de cuyas atracciones se tematizan en sus números en el contenido, aunque también en el tiempo: el espectáculo arranca con una fantasía de lo que era World Disney World en los años 60, y desde allí efectúa un recorrido hasta las ambientaciones más modernas.

Coreográficamente, en esta nueva edición se advierte un trabajo mucho más elaborado que en las anteriores (resulta especialmente brillante el número conjunto de los «Acólitos», de una precisión admirable en sus movimientos y figuras). Los números de los trenes en las minas y de los barcos de los piratas del Caribe arrancan los mayores aplausos, aunque nunca se llega a la espectacularidad que había tenido la edición que se le dedicó a Nemo (cuya contra era, en cambio, la poca variedad narrativa que sí tiene ésta).

El planteo global del show 2011 (responsabilidad de Patty Vincent) es, en consecuencia, el tendido de un puente entre el antiguo diseño de la fantasía Disney y sus emblemas, como las tazas deslizantes con los personajes de Alicia en el país de las maravillas) a los «animatronics» más modernos. El ensamble resulta, y su público natural no deja de encandilarse.

M.Z.

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