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PJ: altas y bajas, la porción juvenil y la agenda que le pesará a Fellner
• Un Congreso quieto que se limitó a “lo propio”.
• Negociaciones, mensajes cruzados y quietud futura.
El elenco estable del peronismo K se juntó en Parque Norte para proclamar a Eduardo Fellner. La alta presencia de dirigentes juveniles en la mesa y la superposición de candidatos, a presidente y a gobernador, pero dentro de un esquema que no está del todo definido.
El desembarco de la juventud tiene lecturas antagónicas y merece observaciones. El peronismo clásico la celebra como la admisión de "los pibes" de querer integrarse al PJ que antes bastardearon mientras que la JP y La Cámpora lo traducen como el reconocimiento del cacicazgo antiguo de que son un actor relevante y que es la juventud la que expresa, y no los gobernadores, la conducción de Cristina de Kirchner.
El tercer elemento es más sutil y refiere a parcelas dentro del mismo universo juvenil donde la rama más peronista, la que capitanea José Ottavis, ocupó más espacios que sus primos del neocamporismo puro. Estos cobraron a través de Eduardo "Wado" de Pedro y Juan Cabandié -además de Martín Gil y Mariano Sánchez- mientras que el otro sector anotó a Ottavis, Mayra Mendoza, Luz Alonso, Gervasio Bozzano y Santiago Carreras. Pablo Ayala, el décimo del malón, fue bendecido como secretario de Diversidad y es del grupo Putos Peronistas, más cercano al Movimiento Evita que puso a sus dos jefes en la mesa: Emilio Pérsico y Fernando "Chino" Navarro.
El protagonismo de la tropa juvenil, cuando se esperaba una mesa que exprese a un peronismo hiperterritorial, es producto de un cierre singular: no hubo, como indica la historia, tensiones extremas ni pulseos sanguíneos por repartirse los sillones.
Una prueba es Daniel Scioli que aceptó formar parte del pelotón de los vice simbólicos con que el PJ, en un gesto prematuro, designó como sus precandidatos a siete referentes: Scioli -que ni se preocupó por meter otro sciolista en el pelotón de los 50-, Sergio Urribarri -que empapeló el camino a Parque Norte con afiches promocionando su candidato-, Florencio Randazzo (llamatívamente simpático con los demás congresales), Agustín Rossi, Julián Domínguez, Aníbal Fernández y Juan Manuel Urtubey, que ocupó un lugar preponderante porque fue el encargado del discurso "político" del mediodía del viernes.
Imágenes
El salteño, que también ubicó a Pablo Kosiner en el top 15 de la mesa, desgajó un relato filo K y defensor de Cristina de Kirchner, como parte de una puesta en escena general orientada a "mostrar otras caras", así como cambió la estética del show de Parque Norte. Orquestada desde Gestar y coordinada vía los Mazzón, Juan Carlos y Mauricio, prescindió de las imágenes clásicas e inevitables en toda tenida peronista. No estuvieron, sobre la cabecera, los rostros de Juan y Evita Perón por un simple mecanismo para no tener que colgar, también, a Néstor y Cristina de Kirchner.
La ristra de siete vicepresidentes precandidateados aportó una novedad. Jorge Capitanich, el jefe de Gabinete, se autoexcluyó de ese grupo con lo cual, a su modo, se apartó de una hipotética candidatura a presidente para suceder a Cristina de Kirchner.
Esa fue la traducción que se hizo sobre la decisión del chaqueño que igual se quedó con un lugar visible. El viernes fue entronizado como viceprimero, el lugar que ocupó Scioli cuando Néstor Kirchner quedó al frente del partido. Ahora, a Capitanich le toca ser el número dos de Eduardo Fellner.
El jujeño tiene, por delante, una tarea engorrosa. El fracaso de las negociaciones con los gobernadores díscolos -Córdoba, San Luis, Santa Cruz- no ofrece buenas expectativas respecto a que, en el corto plazo, se pueda sellar un acuerdo con sectores hoy parados enfrente del kirchnerismo. La fuerte presencia de la JP-La Cámpora y del staff cristinista asoma como un espanta-acuerdos con los disidentes.


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