22 de diciembre 2008 - 00:00

PJ: Balestrini pide a Moyano como vice

Alberto Balestrini
Alberto Balestrini
Contra reloj, en un duelo desigual contra las burbujas y la modorra, Alberto Balestrini dedicará los pocos días activos que quedan del año para ejecutar un desembarco pleno, con pompa, despliegue y juego propio, en la jefatura del peronismo de Buenos Aires.
Tiene -o cree tener- a un socio efectivo para esa maniobra: Hugo Moyano. El cacique de la CGT, y mandamás absoluto de Camioneros, rankea primero entre las figuras que Balestrini pretende sentar, como su segundo, en la cúpula del PJ bonaerense.
Moyano, quien entró detrás de Hugo Curto por la rama sindical, ya ocupa una vice
-detrás de Daniel Scioli- en el Consejo Nacional que comanda Néstor Kirchner. Por el peso del camionero, en Buenos Aires no habría quejas explosivas en su contra.
Sin embargo, la aventura de Balestrini arrastra un defecto congénito: promete renovar al peronismo, llevar adelante una cruzada purificadora que desplace a los jefes recientes, pero en paralelo planea designar como su escolta al cacique camionero.
Apuesta a un mecanismo de compensaciones: cree que la designación de Cristina Álvarez Rodríguez, ministra de Infraestructura de Scioli y sobrina nieta de Eva Perón, aportará la dosis de renovación que bloquee la ortodoxia que irradia Moyano.
Quizá, como un aporte más a esa idea, el matancero quiera sumar a la «mesa chica» del PJ a José Ottavis, que ingresó como primer consejero por la rama juvenil, con despacho en la Casa Rosada cerca de Oscar Parrilli, pero de hermético vínculo con Sergio Massa.

Excluidos

Sin demoras, Balestrini quiere abrochar el operativo. Si no logra, antes de fin de año, reunir a los consejeros partidarios, sabe que casi inevitablemente todo se prorrogue hasta febrero o, quizá, marzo. Por eso, planea convocar en estas horas a los delegados.
Sigiloso, mantuvo en secreto sus planes para el partido. A la mudanza a La Plata, expresión de las pasiones inmobiliarias del peronismo -la cuenta bancaria, dice, tiene fondos disponibles- le sumó su idea de depurar la cúpula de los dirigentes que, hasta ahora, ocuparon cargos de peso.
Esa avanzada apunta de lleno sobre Curto y José María Díaz Bancalari, dominadores del partido desde noviembre de 2004 cuando, luego de ser electo, Eduardo Duhalde les transfirió el mando. Aunque ambos fueron electos el 30 de noviembre, Balestrini los quiere correr del eje de las decisiones.
Por eso, sobre todo para bloquear al metalúrgico de Tres de Febrero, quiere recostarse sobre Moyano. El jefe de la CGT, además, en la grilla territorial, podría «cobrar» por el interior ya que proviene de Mar del Plata aunque pocos lo computen así.
A su vez, Álvarez Rodríguez además de su condición de dama y sobrina nieta, tiene su origen en la Primera Sección -figura por Escobar pero, magia del telematrimonio, su marido está en los padrones de San Martín- con lo que se equilibra, siquiera en los papeles, las zonas del conurbano.
De todos modos, no sólo Curto y Díaz Bancalari quedan relegados en la grilla de Balestrini. ¿Qué destino preserva para José «Pepe» Pampuro? ¿Y a Aníbal Fernández, con quien tiene una alianza en la Tercera? ¿Y al ministro del Interior, Florencio Randazzo?
El matancero se mueve, como siempre, en solitario. Planea caer una tarde, si puede antes de enero, sentarse en la sede del PJ y anunciar la tira de los cargos y quién irá a cada uno. Kirchnerismo puro, dirá; peronismo básico, podrá agregar: vertical y riguroso.
En ese esquema, aunque charló aquí y allá con algunos, hay un espacio para el sciolismo -que tiene a Alberto Pérez como referente en el PJ- y también para los díscolos de la Primera: el llamado grupo General Sarmiento que comanda Mario Ishii, alcalde de José C. Paz.

Dejá tu comentario