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PJ: disidentes agitan desde el interior
Carlos Reutemann
No hay empatía, más allá del distanciamiento de Néstor Kirchner, entre esos movimientos. El grupo santafesino que lanzó la candidatura de Carlos Reutemann a senador se acota por ahora a esa provincia. Lo del noroeste es más pretencioso y los gremios anti-K piden pista.
La lógica general, sin embargo, es compartida: el turno electoral de octubre los encontrará lejos -o muy lejos- de la Casa Rosada. Hasta ahí las coincidencias. Veamos, por separado, pero como parte de un estallido global, cada caso:
Activo antikirchnerista, de vínculo estrecho con Eduardo Duhalde y Mauricio Macri, Ramón Puerta se puso el fin de semana, en el Chaco, al frente de la apertura de un congreso peronista del NEA. Alienta una vieja táctica: expandir, y unificar luego, al peronismo disidente en las provincias del interior, sin entrar en los cuatro distritos grandes (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Capital Federal), en una remake, sin los «fierros» de otros tiempos, del Frente Federal de gobernadores -los llamados «gobernadores chicos»- que tuvieron a mal traer a Fernando de la Rúa y condicionaron a Eduardo Duhalde. La ilusión del regreso se topa con una realidad dura: ningún gobernador alienta, más allá de que mande a los suyos a jugar en esquemas rebeldes, un armado anti-K. De todos modos, ese armado tiene relación con lo que digita Duhalde en la provincia, simpatiza con la rebelión sui generis de Reutemann en Santa Fe y espera con ansias que José Manuel de la Sota, con o sin Juan Schiaretti, pueda aportar en Córdoba una cuota de antikirchnerismo para contribuir a la avanzada general.
Con otro clima, y sin el protagonista principal presente, una serie de dirigentes, legisladores y funcionarios santafesinos conformaron la mesa «Lole 2009», a la que, además, le imprimieron la invocación provinciana de Reutemann: «Santa Fe Federal». Un largo elogio al ex gobernador y actual senador acompaña el anuncio, previsible, de que trabajarán a favor de la postulación de éste para que en octubre próximo renueve su banca en la Cámara alta nacional por su provincia. Es el primer movimiento territorial en ese sentido en medio de los sacudones en el peronismo santafesino por la tensión entre Reutemann y Agustín Rossi y, sobre todo, luego de la decisión del ex piloto de dejar el bloque del FpV en el Senado. Se respeta lo que es una regla esencial para Reutemann: provincializar la elección y, por eso, enfocar armado y campaña en lo que ocurra fronteras adentro de la provincia sin dejar, a pesar de las ofertas, que dirigentes de otras jurisdicciones aparezcan por Santa Fe a hacer campaña.
En Buenos Aires, en tanto, el gremialismo disidente que reporta a Luis Barrionuevo -tiene, además, su mesa gremial en Santa Fe que respalda a Reutemann y ordenan Vicente Mastrocola (Plásticos) y Sergio Romero (UDA)- aceleró sus pasos en la provincia con el objetivo de marcar la cancha y reclamar espacio de presencia y decisión (léase candidaturas) en el esquema que cincelan Felipe Solá, Francisco de Narváez y Mauricio Macri. Todo se explica: esos tres dirigentes conformaron una mesa de conducción integral de seis miembros que no contempla la presencia de sindicalistas. Eso deja afuera, en lo formal al menos, a Barrionuevo, que trabaja por la candidatura de De Narváez, y a Gerónimo «Mo-mo» Venegas, que empuja a Solá. En marzo, la mesa sindical de Barrionuevo abrirá filiales en el sur y el oeste del conurbano y seguirá luego con más franquicias en el interior.


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