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PJ: tironeos por boleta anti-traición
El capítulo, referido a la logística de la interna, establece que los sectores de cada partido, en la elección simultánea, llevarán una papeleta entera y única en la que todos los candidatos irán juntos. Es decir: no estará permitido el corte de boletas.
El régimen, poco habitual, establece que al elegir una opción determinada de un partido, se vota a la totalidad de los candidatos: el aspirante a presidente, los candidatos a diputados nacionales y, según el turno electoral, a los postulantes para el Senado.
El plan es simple: que el kirchnerismo, con Cristina o Néstor como candidatos, tengan un esquema montado para tener cautivos a los gobernadores e intendentes porque con el sistema de lista única no se podría votar a los diputados propios y elegir a otro candidato a presidente.
Por eso, en el PJ y en el Gobierno, se habla de la boleta anti-traición. El término es exacto: con ese mecanismo, los caciques no podrían jugar a dos puntas. Tan exacto que la semana pasada, por varias vías, sonaron quejas que llegaron al Consejo del PJ y a Casa Rosada.
El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, fue uno de los que expuso su reserva. También lo hizo el santafesino Agustín Rossi. En el despacho de Florencio Randazzo aterrizaron, también, objeciones legales respecto a la «constitucionalidad» de ese régimen.
La divisibilidad o indivisibilidad -es decir: que se permita corte o no- de la boleta es un dilema que debe despejarse antes del martes, cuando el kirchnerismo espera exponer su dictamen en el plenario de comisiones. Kirchner se resiste a aceptar la modificación.
Tiene un argumento. ¿Si se permite cortar un votante podrá intervenir en la interna presidencial del PJ, pero en la de senadores de la UCR y de diputados del PRO? Esa diversidad, se afirma, le quitaría autenticidad a la interna y al concepto de que sólo se pueda votar en la primaria de un partido.
Carteros
El tema será abordado esta tarde cuando Daniel Scioli aparezca por Olivos, al atardecer, para llevarle a Kirchner la nota de rechazo a su renuncia a la presidencia del partido. Como vice, el bonaerense, aceptó hacer de «correo». Es probable que Hugo Moyano, como vice, se sume a la comitiva de los carteros peronistas.
El camionero, en estos días, volvió a profesar su pública fe kirchnerista y a encajonar, en voz alta, la idea de una candidatura propia en la provincia de Buenos Aires. Dijo, además, que a Kirchner no le queda otra opción que volver a asumir en el PJ.
El patagónico, sin embargo, sigue con las señales cruzadas.
No iría Alberto Balestrini que convocó, para un rato más tarde, al Consejo del PJ bonaerense. En esa mesa se debe discutir la reforma política provincial y destrabar un asunto: con padrones distintos, no podrían ensamblarse la interna nacional con la provincial.
Es lo que pretenden algunos intendentes y legisladores y a lo que se opone, con firmeza, Kirchner. Por eso, en la ley, se disputo que la Justicia nacional le cederá su padrón a las Justicias provinciales para evitar, justamente, que haya elecciones separadas.


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