- ámbito
- Edición Impresa
PJ: con un Kirchner distante y custodia policial, juró Moyano
Néstor Kirchner secretea, ayer en la sede del PJ bonaerense en La Plata, con Hugo Moyano, ante la sonrisa de Daniel Scioli y Hugo Curto, que se esmera por escuchar.
Parcialmente, Moyano revisitó con esa frase el germen del retorno, encarnado en su figura, de un cacique sindical a la cima del peronismo de Buenos Aires, más de 20 años después de la caída de Herminio Iglesias, último exponente gremial que ostentó ese rango.
Como paradoja, quiso la casualidad -cerca del camionero juran que desconocían el dato- que su designación se ejecute un 24 de agosto, el mismo día en que el fallecido caudillo de Avellaneda fue, en 1983, designado al frente del PJ bonaerense.
La anécdota alimenta la analogía, odiosa para los moyanistas, que circula entre los jerarcas peronistas que pronostican el inicio de un período complejo hacia dentro del partido frente al personalismo del camionero y la tensión, histórica, con el poder territorial.
Ayer, sin embargo, los íconos de la rebeldía contra la proclamación de Moyano se esforzaron por viajar hasta La Plata a expresar, con su presencia, su acuerdo con la asunción. Uno de ellos fue Mario Ishii, de José C. Paz, una de las usinas de la disidencia.
El otro, Julio Pereyra, de Florencio Varela, que -a diferencia de Ishii- ni siquiera tiene un cargo en el consejo. El jefe de la FAM es uno de los pocos del conurbano que no tiene delegada la recolección de residuos a Covelia, empresa que se vincula con Moyano.
Pero fue Néstor Kirchner, en persona aunque casi en silencio -dijo unas palabras en la reunión pero no habló en el acto-, quien bendijo el ascenso del jefe de la CGT a la cima del partido. Quizá palpó lo obvio: ayer, en La Plata, la euforia era propiedad moyanista.
Veloz, sin tregua, el camionero hizo su primera maniobra: ubicó a Omar Plaini, uno de sus armadores, como apoderado ad hoc. En rigor, el canillita redactó ayer junto a Jorge Landau y Ulises Giménez, patrocinantes del partido, el acta de toma del mando que, por unanimidad, aprobó el consejo.
No pudieron levantar la mano un puñado de ministros y espadones K: Aníbal Fernández, Julián Domínguez y José Pampuro, el alcalde de Merlo Raúl Othacehé y, entre otros, Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa. Tampoco estuvieron los disidentes Mabel Müller y Abel Frutos.
Otro ministro K, Florencio Randazzo, apareció en la jura junto a su segundo; Eduardo Di Rocco -ambos consejeros- mientras que aparecieron, fuera de protocolo, Julio De Vido y Amado Boudou: uno para desmentir que está peleado con Moyano; Boudou en otra demostración de bonaerensismo.
El elenco, además de la serie de caciques gremiales -Norberto Di Próspero, Omar Viviani, Julio Piumato y el abogado Héctor Recalde-, se completó con Daniel Scioli y sus ministros-consejeros: Alberto Pérez y Baldomero «Cacho» Álvarez.
Le tocó a Hugo Curto, que soportó un largo conflicto con los camioneros de Tres de Febrero, poner ayer a consideración la votación. Otra dato: en 2008, el matancero usó al camionero como tapón para desplazar de la vice a Curto, con quien tenía un vínculo tirante.
Nadie habló. Sólo lo hicieron el camionero -que usó la frase citada al principio- y el patagónico, breve y con libreto de rigor: pidió dinamizar el partido para garantizar la «continuidad y profundización del modelo» más allá de las elecciones de 2011.
El show, desapasionado puertas adentro, bullía en la calle bajo la amenaza de un choque, prenunciado, entre la tropa de Moyano -unos 4.000 militantes- y la de la UOCRA de La Plata, que capitanea Juan Pablo «Pata» Medina, que montó su propio acto a diez cuadras.
El antecedente de los tiros y palazos en San Vicente, en 2006, durante el traslado de los restos de Juan Domingo Perón, obligó a un operativo de seguridad que valló el acceso a la sede del PJ e inundó la zona con efectivos de Infantería, encargados de cachear a los asistentes.
No hubo incidentes. Moyano, trepado a un camión de la cervecería Quilmes, ignoró al albañil y Medina, que también movilizó a varios miles, eligió el sendero judicial: prometió presentar, hoy, una impugnación a la asunción del camionero en el PJ. Ayer le rechazaron un planteo similar.
Antes de la «marchita», el flamante jefe del PJ le prometió a Kirchner -con voz cascada, símil Perón- que el «movimiento obrero» será el puntal para una victoria K en 2011, «con Néstor o con Cristina», y prometió que si Balestrini se recupera le cederá el sillón partidario. En ese momento, sobre el escenario casi no quedaban consejeros del PJ. Nunca subieron.


Dejá tu comentario