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Plan navideño: aguinaldo se paga sin la “tablita”
Diputados kirchneristas como Agustín Rossi festejaron ayer en Olivos los anuncios de Cristina de Kirchner: obras por $ 110.000 millones y $ 200 para los jubilados.
$ 200 por única vez que se otorgaron a los jubilados. Para que el efecto de esa reforma en el Impuesto a las Ganancias se sintiera este año, el Gobierno apeló a un recurso inédito en la historia de las reformas a ese tributo: se estableció en un artículo del proyecto que el medio aguinaldo correspondiente a diciembre de 2008 no estaría alcanzado por la tablita, cuando la reforma integral entrará en vigencia recién el 1 de enero de 2009. Es como si el Gobierno estuviera creando un año fiscal especial que comienza con el pago del medio aguinaldo de diciembre.
La explicación a ese cambio es netamente política. De no haber exceptuado al aguinaldo del alcance de la «tablita», el anuncio se hubiera diluido en el fin de año ya que el efecto que produce en las retenciones de Ganancias la liquidación conjunta del sueldo más el medio aguinaldo junto con la aplicación de la reducción de deducciones que creó José Luis Machinea hubiera licuado casi la totalidad del sueldo anual complementario, algo que por otra parte sucede desde hace años en los sueldos medios y altos.
Es así que establecer una exención específica para el medio aguinaldo de diciembre pasó a ser tan importante como la eliminación misma de la tablita, que comenzará a sentirse recién en los sueldos por cobrar a fines de enero.
La solución al problema no fue un tema menor. El Impuesto a las Ganancias es de liquidación anual, por lo que cualquier modificación siempre se aplica sobre todo el año fiscal. En este caso hubiera sido fiscalmente imposible aplicar la eliminación de la famosa «tablita» con retroactividad al 1 de enero de 2008, ya que el Gobierno se hubiera visto obligado a devolver a los trabajadores en relación de dependencia con sueldos que superaran los $ 7.000 todo lo recaudado en exceso por aplicación de la tablita de Machinea durante este año. Las cuentas públicas pueden dar para eliminar ese tramo del impuestazo con que debutó Fernando de la Rúa en diciembre de 1999, pero no para semejante reintegro a los contribuyentes.
A pesar de innovar de esa forma en las reformas en el Impuesto a las Ganancias, en el kirchnerismo nadie cree que pueda haber protestas por exceptuar a los aguinaldos del alcance de la «tablita»: «Nadie protesta porque le cobren menos impuestos», argumentan con sobrada lógica. Pero lo cierto es que siempre que se introdujeron modificaciones en Ganancias se lo hizo para aplicar en todo el período fiscal.
¿Como operarán entonces los cambios? El proyecto enviado ayer al Congreso establece que se «elimina el artículo sin número incorporado a continuación del Art. 23 del Impuesto a las Ganancias, texto ordenado en 1997 y sus modificaciones». Allí está la «tablita» de Machinea.
El proyecto implica que quienes cobren más de $ 7.000 podrán computar desde enero y sobre el aguinaldo de diciembre la totalidad de las deducciones que se permiten realizar en el impuesto, como esposa, hijos, familiares a cargo, deducción especial, mínimo no imponible, personal doméstico, etc., cuando hasta ahora en ese nivel salarial sólo se podía deducir el 50% de esas cargas. Ésa era precisamente la reducción que imponía la famosa tablita, que progresivamente iba eliminando las deducciones posibles al impuesto hasta llegar a cero en los salarios de $ 221.000 anuales.
Sobre el resto del salario de diciembre se pagará el Impuesto a las Ganancias con la aplicación de la «tablita» de Machinea.
Sea como fuera la interpretación, con la eliminación de ese agregado al impuesto que se hizo en diciembre de 1999 termina parte de una de las medidas mas polémicas que afectó el bolsillo de la clase media en los últimos años. Pero no es la única. Cuando José Luis Machinea aplicó su reforma en Ganancias, en medio de un Gobierno como el de Fernando de la Rúa, que estaba por entonces más preocupado por demostrar que estaba dispuesto a cuidar el costado fiscal que por mantener una alianza con los votantes que lo habían llevado al poder, no sólo introdujo la tablita de reducción a las deducciones, sino que también modificó la escala de ese tributo. De ahí que el efecto fue devastador sobre los salarios (sumado al recorte del 13% sobre los públicos y las jubilaciones), instalando una sensación de pesimismo de la que el Gobierno de la Alianza nunca se pudo recuperar.


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