2 de diciembre 2009 - 00:00

¿Plan para volver a ser gobernador?

Eduardo Duhalde disfrazó de novedad lo obvio: que si rankea bien, en 2011 peleará la presidencia. Lo había dicho, con otras palabras, un mes atrás y lo repitió, en un seudolanzamiento, al clausurar la semana pasada el ciclo de conferencias del MPA.

Esta vez, el encanto no fue lo que dijo, sino dónde lo dijo: el coloquio de la UIA, la entidad que -desde que devaluó en 2002- montó un monumento móvil para agradecer al ex presidente y que ayer le sirvió, sin Julio Cobos presente, la butaca principal.

Más por mérito de Néstor Kirchner que por virtudes propias, el caudillo de Lomas se convirtió en una figura bendecida por dos corporaciones -UIA y campo- que, con distinto nivel de belicosidad, desesperan por contribuir a que el ciclo K termine el 10 de diciembre de 2011.

Coinciden, incluso, en que el salvoconducto puede ser Julio Cobos. El vice -que se excusó en asuntos de agenda para no asistir- se convirtió en un demiurgo para el campo cuando volteó la 125 y aparece, ahora, como la esperanza blanca de la industria.

Duhalde, más orillero, tiene su propia demanda: su llamado a un Gobierno de unidad nacional, que fije un menú común de políticas de Estado, esconde el imaginario de que Cobos, como eventual presidente, necesita un pacto de gobernabilidad que le puede aportar el bonaerense.

Pero, para eso, el ex presidente especula con que ese acuerdo debe incluir una cláusula que le permita al peronismo mantener el control de la provincia de Buenos Aires más allá de 2011. Si el formato no está definido, menos lo está -a casi dos años- el nombre.

Pero el goteo persistente del ex gobernador sobre el territorio bonaerense induce a algunos de sus laderos a pensar que, quizá, un Duhalde deba ser, en el próximo turno electoral, el candidato a gobernador.

¿Puede ser Eduardo o se trata del deseo de la señora Hilda? Esa especulación comenzó a circular entre los peronistas que buscan señales más certeras que el moncloísmo público que invoca el ex gobernador cuando hablan de un proyecto provincial.

«¿Para qué vamos a tratar de recuperar el PJ bonaerense si no vamos a tratar de pelear la gobernación?», se preguntó, días atrás, un dirigente que recorre, casi clandestinamente, el conurbano en busca de punteros para dar cuerpo a la Confederación de Agrupaciones Peronistas.

En ese dilema, perseguido por lo que consideran una traición con el cierre de listas pasado, reaparece el nombre de Francisco de Narváez sobre quien Duhalde dejó de derramar maldiciones para proponer como una alternativa anti-K en la carrera presidencial.

El circuito parece perfecto. De Narváez, candidato a presidente, luego del derrumbe de Mauricio Macri, y un duhaldista -quizá el apellido Duhalde- en la lucha por la gobernación, con el respaldo del partido agrario, donde el lomense ubica a Eduardo Buzzi.

Ayer, sin embargo, el titular de la FAA tuvo que amortiguar los términos de la empatía que le imputan con Duhalde. «Que hable con él no quiere decir que esté en su proyecto político», dijo el dirigente, ovacionado en la UIA.

Pablo Ibáñez

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