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¿Podrá gobernar “el enviado del cielo”?
A Kim Jong-un, hijo del fallecido líder norcoreano, se lo alaba como «gran sucesor». Pero hay dudas de que el retoño de la influyente dinastía consiga imponerse a los veteranos militares.
Kim Jong-il, cuya muerte fue anunciada el lunes, no dejó una herencia política fácil. La potencia atómica está prácticamente aislada a nivel internacional y acuciada por graves dificultades económicas y problemas de abastecimiento. Y no está claro si la cúpula comunista de Pyongyang estaría dispuesta a abordar un cambio de rumbo bajo la dirección de Kim Jong-un.
El «Querido líder» preparó a su hijo para sucederlo en la tercera generación de la dinastía. Pero muchos dudan que Kim junior, de apenas 28 años, cuente no sólo con el respeto de la elite sino también con el respaldo del Ejército.
Son muy pocas las ocasiones en que Pyongyang permite echar un vistazo entre las bambalinas de sus esferas de poder. En los medios de comunicación oficiales, Kim Jong-un es celebrado como el «gran sucesor» y el «nuevo líder enviado del cielo». Pero hasta ahora ni el partido ni la Comisión de Defensa Nacional se apresuraron a informar oficialmente sobre si será él quien asuma oficialmente el poder, ni cuándo lo haría.
El hijo menor de Kim Jong-il fue nombrado general de cuatro estrellas y obtuvo un puesto en el Comité Central del partido comunista de manos de su padre.
Según el presidente del Instituto Asan para Estudios Políticos en Seúl, Ham Chaibong, la supervivencia del régimen norcoreano depende ahora de varios factores. «El factor interno es la rapidez con la que Kim Jong-un sea capaz de hacerse con posiciones claves en el Ejército, el Gobierno y el partido, en ese orden», escribió Chaibong en The Wall Steet Journal. Y es que la legitimidad de Kim Jong-un se basa en ser hijo de Kim Jong-il y nieto de Kim Il-sung.
Otra teoría muy extendida en Corea del Sur es que Kim Jong-un ocupe altos cargos pero que, al menos al principio, el poder de decisión quede en manos del ala dura del partido y el Ejército, también en lo que se refiere a las negociaciones con Estados Unidos sobre el programa nuclear. Y es que, según los analistas, el benjamín de Kim Jong-il ya interiorizó la teoría de que el arsenal atómico del país es su seguro
de vida. El ascenso militar de Kim Jong-un el año pasado se enmarcó en la política-Songun, la doctrina estatal que pone por delante lo militar. Es decir que un título militar es la base para una buena carrera política.
El órgano de decisión más poderoso de Corea del Norte es la Comisión Nacional de Defensa, que controla a más de 1,2 millón de soldados. Como presidente de esta comisión, Kim Jong-il tenía el poder máximo del Estado. Ya tres años antes de la muerte de su padre, el «presidente eterno» Kim Il-sung, en 1994, Kim Jong-il ya estaba al mando supremo de las Fuerzas Armadas. Éstas suponen además un factor económico muy importante en el país ya que consiguen divisas extranjeras a través del comercio con armas y sus propias empresas.
También algunos parientes de Kim Jong-un podrían jugar un papel fundamental en la transición del poder. No en vano, el propio Kim Jong-il se ocupó de fortalecer la posición en el partido de su hermana pequeña Kim Kyong-hui y de su esposo Jang song-thaek. Éste último era además el suplente de Kim en la Comisión de Defensa y suena como posible «regente» temporal del joven Kim.
Agencia DPA


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