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Polémica: el sur aún ve a Obama como musulmán
Mitt Romney
Según la encuesta, llevada a cabo por la empresa demoscópica Public Policy Polling (PPP), el 52% de los entrevistados en Misisipi está convencido de que Obama es un seguidor del islam -aunque el 36% dice no estar seguro de la religión que practica el inquilino de la Casa Blanca- mientras en Alabama el 45% piensa que el presidente es musulmán y el 41% no está seguro.
Como es natural, desde el Partido Republicano -que ayer celebró elecciones primarias para designar el candidato presidencial que desafiará a Obama, con una pelea pareja entre Mitt Romney y Newt Gingrich- se levantaron voces críticas contra el sondeo, acusándolo de haber sido llevado a cabo de mala fe.
Un influyente bloguero conservador, por ejemplo, recordó cómo durante un acto en la campaña electoral para las presidenciales de 2008, el entonces candidato republicano John McCain, enfrentando a una señora que sostenía que Obama «es un árabe», le quitó el micrófono y aclaró: «No señora, es un hombre de familia y un ciudadano decente, con el que sin embargo estoy en desacuerdo en una serie de temas fundamentales».
De hecho, sin embargo, las principales críticas formuladas en contra del sondeo de PPP fueron lanzadas desde medios con posiciones centristas o incluso liberales, que cuestionaron sobre todo la metodología usada para la encuesta, apuntando a los prejuicios tradicionales que existen en el país respecto de los ciudadanos de los estados del sur.
«¡Llegó el momento otra vez! Con el mundo político que concentra una vez más su atención sobre las intenciones de voto en Dixie (el sur), buena parte de la nación regresa una vez más a uno de sus pasatiempos políticos más satisfactorios: reírse del montón de idiotas racistas y retrógrados que piensan constituyen la población del sur profundo», comentó Michelle Cottle, de The Daily Beast, la revista on line de Tina Brown.
En la edición digital de The New York Times, Andrew Rosenthal, autor de un blog de comentarios políticos, dijo por su parte: «No estoy dispuesto a condenar a la mayoría de los ciudadanos de Misisipi sobre la base de este sondeo».
«PPP es una organización partidaria, que lleva a cabo encuestas automatizadas (llamados llevados a cabo por computadoras, que graban las respuestas), lo que quiere decir que no queda claro quién contestó las preguntas ni si se trataba de una muestra estadísticamente representativa», subrayó Rosenthal.
En The Atlantic, el editorialista político David Graham fue aún más lejos, al sostener que «al preguntarles a los electores lo que piensan de la religión del presidente, los encuestadores están contribuyendo a perpetuar una falsedad».
Agencia ANSA


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