Declaró que sus “atacantes” lo hicieron arrodillarse y caminar “en cuatro patas” antes de anunciarle que lo iban a ejecutar a causa de sus investigaciones.
PERICIAS. El fiscal Fernando Cartasegna pidió que se le realicen pericias físicas y psicológicas para determinar su estado luego de los ataques.
Mucha polémica generaron los episodios que tuvieron como protagonista al fiscal Fernando Cartasegna, a cargo de la UFI 4 de La Plata. Supuesta víctima de dos ataques contra su persona -el último ocurrido el pasado miércoles, en su despacho, donde apareció maniatado- el hoy licenciado fiscal brindó detalles de cómo se produjeron los hechos en una declaración en la que afirmó haber sido torturado y amenazado de muerte.
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"Pensé en las cosas que no había hecho. En el tiempo que no le di a mis hijos. En que iba a morirme en la fiscalía", fue lo primero que dijo Cartasegna al declarar en la causa a cargo de la fiscal Betina Lacki, designada en el caso junto a su par en turno, Ana Medina. Cartasegna, señaló que ese día (el miércoles) había mandado a la custodia a revisar su vivienda y que no tuvo miedo de hacerlo, porque consideraba a su despacho "un lugar seguro".
Ya en su despacho se dirigió al sector de atención al público de la mesa de entradas donde se produciría el ataque. De acuerdo a su testimonio, un hombre lo sorprendió por la espalda colocándole un lazo en el cuello. Lo saludó y le anunció: "Nos vamos a manejar por acá y vamos a juntar unas cosas".
El agresor lo amordazó con cinta adhesiva, después de forzarlo a meterse en la boca varios papeles. Reveló, además, que en ese "paseo" él tiró un legajo que el atacante le ordenó levantar, diciéndole "acá tiene que quedar todo como está" y le pegó "unos golpecitos, a modo de correctivo, con un palo de escobillón". Cuando regresaron a su despacho, afirmó que el agresor, del que únicamente vio su frente en el reflejo de un vidrio, lo obligó a arrodillarse "para rezar, porque se que iba a morir".
Luego le ordenó que entrara en su oficina "en cuatro patas, como un perro", y señalándole un sector donde había varios expedientes, le indicó "por esta causa es que te estás muriendo". Cartasegna declaró que no pudo preguntarle por cuál. En relación al mensaje de advertencia (la palabra "Nisman" escrito con azúcar en el piso), expresó que el agresor lo obligó a lamer de costado cada letra porque "no le gustaba cómo quedaba" la palabra. Por ejemplo, quería que la "I" fuera recta y la "N" sea "derechita". En otro de los pasajes del relato, afirmó que el delincuente insistió en llamar a sus hijos para que escucharan "cómo iba dejando de respirar". Por disposición de la Procuración bonaerense, Cartasegna está con licencia por tiempo indeterminado y con custodia de policías federales y bonaerenses.
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