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Policía: el ABC de la disputa secreta entre peronismos
• Scioli vs. Massa y una llamativa “tercerización” vía SaÍn
Daniel Scioli, Sergio Massa y Marcelo Saín
Sergio Massa, mesías de las cámaras callejeras -y de la difusión en TV de las imágenes- y Daniel Scioli, catequista de la "mano justa" -gambeta dialéctica entre el garantismo y el manodurismo-, duelistas de octubre, aun siendo el segundo un candidato sin candidatura, se trenzaron en una discusión que, hasta acá, fue de claustros y oficinas.
Ayer, un día después de que el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, acuse a los legisladores massistas de bloquear un proyecto sciolista para crear la Polícía municipal en el conurbano -ahora existe la "comunal" en distritos de menos de 70 mil habitantes- los laderos de Massa retrucaron con que Scioli pudo aplicar, como hizo con el revalúo del inmobiliario rural, la descentralización policial por decreto.
Escenografía de campaña, artificios e imputaciones que sobrevuelan la letra chica del debate que, con cierto detalle, asoman en los proyectos que conviven en el Parlamento bonaerense. El enviado por Scioli, uno del excomisario de la Bonaerense y ahora diputado denarvaísta Guillermo Britos, otro tercero de Marcelo Saín -creador de la Policía Aeroportuaria y legislador de Nuevo Encuentro- y dos carpetas, autónomas, de Franco Caviglia -que reporta a Darío Giustozzi- y Jorge D'Onofrio, senador que comanda el bloque del Frente Renovador.
En estas horas el massismo hizo una jugada de ajedrez. Aceptó archivar sus iniciativas para discutir, bajo el paragüas simulado del consenso, sobre el texto de Saín, que introduce una reforma radical.
El modelo Saín está en las antípodas del esquema Scioli porque habilita la creación de policías autónomas que se financiarán con recursos transferidos por la provincia.
Es un deja vu del tironeo entre Mauricio Macri y la Casa Rosada sobre la Metropolitana. El macrismo pretendía que le deriven parte de los fondos de la Polícía Federal, pero el Gobierno no transfirió un peso.
Fue la contraofensiva a la avanzada sciolista para imponer el número propio en el Senado y apurar la ley latente en la comisión de Seguridad que preside D'Onofrio.
Pactos, etc.
Si no hay fuga de voluntades, el FpV tiene las manos necesarias para aprobarlo. En Diputados, la cuestión se pone aceitosa: el FpV perdió escaños que migraron a Massa y necesita sintonizar con tribus opositoras para conseguir los votos.
En febrero de 2012 Scioli remitió al Senado el proyecto que diseñó su ministro de Seguridad, Ricardo Casal. En La Plata deslizan que hubo por entonces diálogos con Massa en los que el tigrense dio un guiño al texto. Pero sobrevino una sucesión de desencuentros: quejas del alcalde por "promesas incumplidas", operaciones cruzadas y, al final, una negociación electoral frustrada que los puso en trincheras enfrentadas.
Scioli encargó a sus operadores -Casal, Pérez e Iván Budassi, que preside Seguridad en Diputados- apurar el trámite aunque habilitó la confluencia con Saín, que podría convertirse en el curioso vértice de un entendimiento interperonista.
La conducta de Gabriel Mariotto, amigado con el gobernador, es un doblez que genera intriga para el momento en que confronten las dos teorías en debate sobre los expedientes más espinosos. A saber:
• Jefatura. Scioli plantea un esquema mixto donde la Policía esté "funcionalmente" a cargo del intendente pero forme parte de la Policía Bonaerense. El caso central es el comisario del muncipio que será designado por el Gobierno local con aval de la provincia pero su remoción será facultad exclusiva del intendente. El tema enfoca sobre la sensible relación entre los alcaldes y los comisarios que operan en sus distritos. El texto de Saín, que ahora empujaría el massismo, al crear una Policía autónoma instala la jefatura de la misma en la figura del intendente que adquiere el rol de "sheriff" que podrá designar o no a una comisario jefe. Por eso la queja del gobernador, que colecta los repartos de los intendentes, objeta que implicaría crear "condados".
• Recursos. El plan oficial plantea designar una cantidad de personal y equipamiento mediante un cociente que coteje habitantes e índice de criminalidad de cada municipio que, al margen, podrá incorporar personal financiado con fondos propios. Saín propone una ecuación distinta: la provincia debe transferir los fondos para financiar la Policía municipal para garantizar la autonomía operativa y de mando, lo que centraliza el control político de la fuerza en el intendente.


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