29 de diciembre 2010 - 00:00

Por ajustar, a Evo lo corren por izquierda

Los consumidores debieron formar ayer largas colas en La Paz y otras ciudades para comprar productos básicos como azúcar, harina y aceite, ante el temor de que sus precios aumenten bruscamente.
Los consumidores debieron formar ayer largas colas en La Paz y otras ciudades para comprar productos básicos como azúcar, harina y aceite, ante el temor de que sus precios aumenten bruscamente.
La Paz - El presidente de Bolivia, Evo Morales, tuvo que salir a defenderse de críticos y analistas, que lo acusaron de «neoliberal» por haber impuesto el mayor ajuste fiscal de la década y por el fracaso de su política económica socializante.

«Algunos opositores dicen que la política económica de Evo Morales ha fracasado y por eso está subiendo el combustible. No. Lo estamos haciendo para que la gasolina no se vaya afuera», afirmó el líder indígena ante las críticas.

El presidente aseguró que se vio «obligado» a tomar la decisión, lo que provocó a la vez un incremento en el costo de los alimentos. Las largas colas de ciudadanos nerviosos por aprovisionarse. «Lamentablemente van a subir algo los precios, pero nuestra obligación es nuestra obligación: no regalar la plata afuera, que se quede en Bolivia para invertir», sostuvo.

Según el analista Gonzalo Chávez, la suba es «una medida rara para quien se dice que está haciendo un proceso de cambio, porque es tremendamente neoliberal, es la típica cosa que recomendaría el Fondo Monetario Internacional (FMI)», apuntó. (Ver aparte).

Incluso quienes apoyan la decisión del mandatario, también lo cuestionan. El especialista Armando Álvarez, sostuvo que la medida es correcta porque era necesaria para incentivar las inversiones petroleras en la producción de combustibles líquidos. Sin embargo, cuestionó que el Gobierno haya demorado tanto en elevar los precios y no lo haya hecho en forma gradual, ya que el impacto ahora será mayor para la población. El valor de los principales combustibles subió entre un 57% y un 83%, lo que derivó en que los transportistas apliquen por su cuenta una suba de tarifas de entre el 50% y el 100%, a pesar de que la Autoridad de Transportes autoriza sólo un 30%.

A su turno, el político de izquierda Juan Del Granado, jefe del Movimiento Sin Miedo (MSM), ex aliado del oficialismo, afirmó que el «hipergasolinazo» es la «expresión de la incapacidad gubernamental para frenar el contrabando» de combustibles y es resultado de la «improvisación» del Gobierno en el manejo de los hidrocarburos.

Para hoy se espera que Morales anuncié nuevas medidas para paliar el impacto del ajuste. El Gobierno ya congeló las tarifas de servicios básicos y adelantó que próximamente definirá un alza de salarios que compensaría el impacto.

En ese contexto, los sindicatos de choferes dejaron ayer sin efecto el paro iniciado el lunes debido a su escaso seguimiento, pero la Central Obrera Boliviana local tenía previsto lanzar otras medidas de presión.

Agencias EFE, ANSA y Reuters

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