"Los intentos de violación y espionaje de datos e informaciones son incompatibles con la convivencia democrática entre países amigos, siendo claramente ilegítimos", afirmó Rousseff en una nota oficial divulgada por la Presidencia ayer por la tarde. "De nuestra parte, tomaremos todas las medidas para proteger al país, al Gobierno y a nuestras empresas", añadió.
De acuerdo con un columnista del canal Globo News, "la presidenta Dilma está conduciendo personalmente (los pasos dados por su Gobierno ante Washington) y siguiendo de cerca" las noticias sobre la interferencia de la agencia de espionaje norteamericana NSA en Petrobras. La misma cadena de televisión reveló el domingo a la noche que la NSA obtuvo numerosas informaciones de la petrolera estatal y pese a que no precisó su contenido, especuló que habrían sido obtenidos datos sobre el campo de petróleo Libra, en el Atlántico.
Cuando se conocieron los primeros indicios del espionaje norteamericano en Brasil, Rousseff sospechó, y lo mencionó a sus colaboradores, que uno de los objetivos de la inteligencia estadounidense era obtener datos sensibles sobre las grandes reservas de hidrocarburos en aguas ultraprofundas. Precisamente allí, en la zona geológica conocida como pre-sal, a más de 4.000 metros debajo del nivel del mar, es donde se encuentra el campo Libra, uno de los más grandes descubiertos desde 2007.
Esto alimentó las sospechas de que el monitoreo de la NSA -a diferencia de lo que aseguró Washington- sí tiene objetivos económicos y comerciales. Por esta crisis, no se descartaba la eventual suspensión de la subasta de Libra, programada para el 21 de octubre. "Si se confirman los hechos, quedaría en evidencia que el espionaje no es por seguridad o lucha contra el terrorismo, sino que responde a intereses económicos y estratégicos", dijo la presidenta en una nota de prensa.
El expresidente de Petrobras Sérgio Gabrielli del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), calificó ayer como "abominable" la obtención clandestina de datos por parte de Estados Unidos y recomendó que el Gobierno adopte una posición "enérgica" ante el presidente Barack Obama.
El jueves pasado, en San Petersburgo, Rusia, Rousseff solicitó explicaciones a Obama sobre la invasión de sus mensajes vía internet y otras comunicaciones, y anunció que si la respuesta prometida para mañana no es satisfactoria, evaluaba cancelar la visita a Washington programada para octubre.
Paralelamente, ayer fue enviado a EE.UU. el canciller Luiz Alberto Figueireido, quien mañana se reunirá con Susan Rice, la asesora de seguridad de la Casa Blanca, para tratar el conflicto.
Para la presidenta, el eventual hurto de datos de Petrobras, la mayor compañía nacional con una facturación anual de u$s 140.000 millones, es un hecho que reviste una simbología particular ya que fue ella, siendo ministra del presidente Lula, quien diseñó el nuevo modelo de explotación de hidrocarburos, adaptando la legislación a los megayacimientos descubiertos con más de 50.000 millones de barriles de crudo.
Si se confirma que la NSA se hizo de informaciones sobre el campo Libra, esto podría redundar en beneficio de empresas norteamericanas a poco más de un mes del llamado a subasta por esas reservas, sostuvo ayer David Zylbersztajn, exdirector de la Agencia Nacional do Petróleo durante el Gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso.
El informe basado en papeles obtenidos por el extopo norteamericano Edward Snowden, señala además que la NSA habría cedido informaciones secretas de Petrobras a Inglaterra y otros países aliados de Washington.
Roberto Villa, exdirector de Petrobras, declaró que la NSA pudo haber obtenido datos vitales del campo Libra, ya que la compañía "sabe dónde hay más petróleo, y si alguien dispone de esa información va a tener una posición mejor (que la competencia) en la subasta".
El senador Pedro Simon declaró que una vez instalada la sospecha de que alguna empresa puede contar con ventajas lo mejor es dejar sin efecto la subasta. "Creo que esa licitación necesita ser suspendida, si no es suspendida esto podrá hacer que después de que haya un ganador, las otras empresas inicien una guerra judicial porque con las filtraciones de la NSA en Brasil todo quedó bajo una sombra de sospecha", opinó.
| Agencias ANSA , EFE, |
AFP, DPA y Reuters


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