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Por la ola de calor, el sistema eléctrico opera casi al límite
De un verano a otro, la demanda aumentó en 1.000 megavatios y la opinión de los técnicos es que ese incremento es esencialmente más uso de aparatos de aire acondicionado.
Del total de los 23.433 megavatios que se usaron ayer, se calcula que más de 4.500 son por esos artefactos cuyo ritmo de incorporación no decae.
Frente a esto, el problema más grave se da en las redes de distribución en todo el país , incluyendo Capital Federal y Gran Buenos Aires, y los más afectados son las zonas de clase media que concentran el consumo de verano y sobre todo las que se ubican en las partes más antiguas de las ciudades donde los cableados y las cámaras tienen décadas de uso, sin ampliación de la capacidad instalada.
La desinversión en la distribución se nota en todo el país, aun en aquellas provincias donde las tarifas son más altas que en el área metropolitana. En Capital y GBA donde el control depende del Estado nacional, el Gobierno no logró generar desembolsos significativos de las empresas en la última década debido al freno puesto al aumento de tarifas y a la falta de una renegociación integral de los originales contratos de concesión que pueda obligar a realizar determinadas obras.
Pero al actual crecimiento del consumo, la generación también encontraría rápidamente un límite.
El Gobierno dijo ayer que llegó al récord con 2.500 megavatios de reserva, pero lo hizo poniendo en funcionamiento máquinas obsoletas de la década del 50 cuyos costos para producir están varias veces más por encima del precio que pagan los usuarios por la energía, incluidos las industrias y los comercios.
La reserva está supeditada a la disponibilidad de usinas aún más viejas y contaría en parte con los aportes de algunas hidroeléctricas que en realidad no pueden operar las 24 horas seguidas porque el agua se usa y después deben pasar unas horas para que vuelva y se pueda generar electricidad. Se presume además que dentro de la reserva están los 1.000 megavatios que se pueden importar de Brasil y Uruguay.
Hay rumores además de que hubo nuevos pedidos de funcionarios oficiales a las grandes empresas para que disminuyan el consumo, de modo de bajar la presión sobre las redes de distribución. Con todo, la gran incógnita es si la energía alcanzaría si no hubiera cortes extendidos en varias provincias y numerosas fallas en el área metropolitana. El lunes durante tres horas, una falla en alta tensión dejó fuera del sistema a gran parte del NOA.
Dentro del Gobierno hay quienes creen que se trata de pocas semanas en el año en que ocurre esta contingencia climática y que dificultades con los servicios también se viven en otros países. Otros creen que hay que operar sobre la demanda cobrando el valor real de la energía lo que, se supone, llevaría a un ahorro forzoso de electricidad .
También están los que piensan que la demanda sería inelástica durante una ola de intenso calor como la actual y que la cuestión debe atacarse por la oferta, incentivando la inversión en generación y en transporte y distribución.


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