La decisión, revelada por altos funcionarios y una fuente del Congreso, es un signo de la disconformidad de Washington con el curso que tomó Egipto desde que sus Fuerzas Armadas derrocaron, el 3 de julio, al primer presidente electo democráticamente en el país, el islamista Mohamed Mursi.
La medida sería un giro considerable en las relaciones bilaterales ya que la Casa Blanca había evitado en todo momento condenar la violencia del régimen de facto e, incluso, jamás se refirió a él como un golpe de Estado puesto que por una normativa del Pentágono eso implicaba la suspensión inmediata y automática de toda ayuda.
Pero las constantes masacres cometidas por las fuerzas de seguridad arrinconaron a la administración de Barack Obama. El presidente estadounidense realizó repetidos llamados a El Cairo a realizar nuevas elecciones que regresen el orden democrático, sin mayor éxito.
Aunque se espera que el anuncio oficial se realice en los próximos días, funcionarios estadounidenses y una fuente del Congreso precisaron que el país detendrá la entrega de tanques M1A1 Abrams hechos por General Dynamics Corp., de aviones F-16 producidos por Lockheed Martin Corp. y de helicópteros Apache y misiles Harpoon fabricados por Boeing Co. Estados Unidos anualmente otorga 1.300 millones de dólares en ayuda a Egipto.
El vocero del Departamento de Estado, Jen Psaki, afirmó que el Gobierno estadounidense "espera un creíble progreso hacia una sociedad inclusiva, un Gobierno civil electo democráticamente a través de votaciones libres y justas". Mientras que la portavoz Marie Harf dijo que la violencia reciente en las calles egipcias explicaba "por qué hemos iniciado esta revisión de nuestra política, porque las cosas no pueden continuar como siempre".
El recorte de ayuda fue recibido con preocupación y malestar por Israel, que considera esa cooperación como parte integrante de su tratado de paz de 1979 con Egipto y como parte esencial para el mantenimiento de la estabilidad en la región. Un funcionario israelí bajo condición de anonimato dijo al diario The New York Times que "no se puede desmontar el tratado de paz y sacar esta parte u otra parte". "Pero hay otros elementos. Esto no se trata sólo de Israel, sino de la posición de Estados Unidos en el mundo árabe", indicó. "Si Estados Unidos da la espalda a Egipto, un viejo aliado, ¿cómo se verá eso? La gente verá que Estados Unidos deja caer a un amigo", agregó.
No obstante, el Departamento de Estado emitió un comunicado dejando claro que no cortaría toda la ayuda y que continuaría dando apoyo militar a actividades contraterroristas y de seguridad en la península de Sinaí, fronteriza con Israel, un aliado estadounidense.
También dijo que continuaría dando fondos que beneficien al pueblo egipcio en áreas como educación, salud y desarrollo del sector privado.
La decisión de Washington de suspender parte de la entrega de ayuda militar a las autoridades egipcias no sería definitiva, subrayaron los funcionarios, quienes dijeron que el armamento estaba valorado en "cientos de millones de dólares en asistencia".
Ya a mediados de agosto, el Gobierno estadounidense anuló ejercicios militares conjuntos con Egipto y postergó la entrega de cuatro aviones de combate F-16 al Ejército egipcio. Entonces, el secretario de Defensa, Chuck Hagel, había dicho que Estados Unidos estaba "revisando todos los aspectos de la relación" con Egipto, al ser consultado sobre si serían entregados los helicópteros Apache.
| Agencias AFP, EFE y ANSA, y Ámbito Financiero |


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