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Por Moreno, también faltan libros para estudiar idiomas
• Institutos, colegios y editoriales alertan por las trabas a las importaciones
tos optaron por conservar los libros del año anterior para facilitarles a los padres su compra. Mientras que los que lideran el ranking de faltantes son las novelas.
«Todo el catálogo que está on line de textos de lectura de la editorial Oxford directamente no está en el país, es imposible que los consigamos; y según nos dijeron, ni van a ingresar», explicó Laura Sobral, coordinadora de inglés del Colegio del Carmen, en el barrio porteño de Recoleta. Este tipo de material escolar tiene una vida útil corta, por lo que se renueva año a año.
Como es habitual, los representantes de las editoriales se acercan a los establecimientos escolares y ofrecen sus nuevas propuestas para el comienzo del ciclo lectivo.
«Existen algunas demoras, pero los asociados a la cámara no tienen grandes inconvenientes por el acuerdo que a fines del año pasado se firmó con la Secretaría de Comercio», explicó Diana Segovia, gerente institucional de la Cámara Argentina del Libro. Es que en noviembre del año pasado 90 editoriales acordaron equilibrar la balanza de importaciones con las exportaciones. «Así, la cámara se comprometió a exportar una cifra de u$s 15 millones por año y se deja ingresar mercadería por ese valor al mercado», remarcó Segovia.
Desde el Centro de Idiomas Kells, donde dan clases de portugués, inglés e italiano, aseguraron que el mayor faltante se registra en las novelas de portugués. Su directora indicó que «vamos a conservar algunos libros del año pasado, la mayor dificultad se genera en los libros de lectura, sobre todo en las de portugués, ya nos ocurrió en el último trimestre del año pasado». Por su parte, desde ACCI, Asociación Argentina Cultural Inglesa, aseguraron que son conscientes de las dificultades a la hora de conseguir el material de trabajo, por lo que «no se han realizado muchos cambios en su elección, conservando los mismos programas de estudio del año anterior».
«Hay libros que en la Argentina no se pueden hacer por la tecnología que ellos implican; otros sí se pueden realizar acá, pero demandan mucho tiempo y mayor cantidad de personal. Ésa es la principal razón por la que no se producen todos los libros en el país», explicó a Ámbito Financiero una fuente de una importante editorial que quiso preservar su identidad para evitar futuros inconvenientes con el Gobierno. Desde la firma aseguraron que los libros de idiomas son los que más trabas tienen; «son fabricados en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, y hoy de estos destinos está entrando muy poco material», indicó.

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