12 de noviembre 2009 - 00:00

Por orden de Kirchner, los K van a marcha anticomplot

Ayer, gobernadores del PJ, entre ellos Celso Jaque y José Alperovich, desfilaron por Casa Rosada, para adherir al programa de Asignación Universal de la Niñez.
Ayer, gobernadores del PJ, entre ellos Celso Jaque y José Alperovich, desfilaron por Casa Rosada, para adherir al programa de Asignación Universal de la Niñez.
El mandato partió de Olivos y se retransmitió rápido desde Casa Rosada: todas las tribus K, los piqueteros, el PJ y las múltiples versiones de la progresía oficialista se plegarán a la marcha que convocó Hugo Moyano para el 20 de noviembre a Plaza de Mayo.

El grito de la CGT, el martes, se gestó como una movilización en defensa del monopolio sindical, pero se reconfiguró en pocas horas como una edición de las concentraciones pro Kirchner que abundaron entre mayo y junio de 2008, durante el conflicto del campo.

Néstor Kirchner, hiperactivo en Olivos, maniobró para esa mutación. Ayer, a través de Florencio Randazzo, Oscar Parrilli y Juan Carlos Mazzón, hizo notificar a los comandos kirchneristas que hay que «recuperar la calle», ahora invadida por sectores anti-K.

Veloz, el PJ nacional -el martes a la noche- respaldó la convocatoria de la CGT. Ayer se sumaron gobernadores y grupos piqueteros, como el Movimiento Evita, el Frente Transversal y el MUP. Esta tarde, tras una cumbre con Moyano, lo hará también Luis D'Elía.

Sin embargo, el esquema digitado por Kirchner le reserva a Moyano un rol específico y mayor: el camionero será el armador, y el garante, de la marcha del 20 de noviembre. Por esa razón, D'Elía lo visitará en la CGT para acordar los términos de la movilización anticomplot.

Hace tiempo, Moyano y el jefe de la FTV -que tuvieron un acercamiento en 2011 pero se distanciaron, trompadas mediante, años después- negocian un ensamble. La concentración del 20, con la excusa del Día de la Soberanía, apuró ese diálogo.

La indicación de movilizar ese día fue el segundo ítem del mandato distribuido por Kirchner. El primero fue que las voces del oficialismo corren las denuncias sobre desestabilización que el lunes, en soledad, lanzó Cristina de Kirchner y ayer reforzó Aníbal Fernández en el Congreso.

Usinas

Randazzo, Daniel Scioli, el taxista Omar Viviani y el diputado Ariel Passini, entre otros, salieron a gritar esa teoría. Algunos se animaron a citar alguna usina de las conspiraciones: la Sociedad Rural, el duhaldismo residual y Elisa Carrió aparecieron en la grilla de fantasmas.

«A Carrió sólo le falta exiliarse en Montevideo, como hacían los unitarios», apuntó Passini, alimentando una reivindicación histórica que, en algún punto, pretende empardar a los Kirchner con Juan Manuel de Rosas. La tentación fundacional de los K es inagotable.

Hay que explorar otras similitudes que invoca el oficialismo. Una refiere al comportamiento de Barrios de Pie, antes oficialistas que ahora piquetean contra el Gobierno. «Repiten el error histórico del 74, cuando tomaron Azul y fueron funcionales al golpe», repasó, anoche, un dirigente K en un mensaje cifrado: Barrios de Pie es brazo piquetero de Libres del Sur, núcleo que entre sus jefes tiene a ex perretistas.

Esa analogía no sirve en otro escenario. Además de cerrarse en el PJ, y descargar sobre Moyano la jefatura de la tropa callejera K, Kirchner se dedicará a transitar territorios hostiles: planea para el 19 de noviembre un acto en Chubut, en un claro enfrentamiento con Mario Das Neves.

Hasta ahora, el patagónico sólo incomodaba al gobernador -que acaba de renunciar al PJ en desacuerdo con el rechazo a la renuncia de Kirchner- a través de Norberto Yahuar, subsecretario de Pesca de la Nación, a quien convirtió en una especie de gobernador paralelo.

Ahora, en persona, encabezará la invasión de Chubut.

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