Lo más novedoso no fue el tenor de las noticias, sino la reacción de los inversores que en esta oportunidad parecieron considerarlas al pie de la letra, haciendo que el Dow retrocediera 2,72% a 8.769,70 puntos (retrocediendo por primera vez a valores de 2008). Podemos así hablar de las reducciones anunciados por Alcoa (en empleados, plantas y gastos de capital), la caída en las ventas y ganancias de Intel, y los malos resultados de Time Warner, que evidenciaron que desde la elaboración de materias básicas hasta la altísima tecnología y el sector de servicios están siendo muy golpeadas por la crisis (el pornógrafo Larry Flint anunció que pedirá al Congreso una subvención de u$s 5.000 millones para su "industria"). Siguen luego los pésimos datos privados sobre la situación laboral de diciembre, que hicieron temer a lo que se difundirá oficialmente este viernes, sin olvidar el desplome (-12%) del precio del petróleo a u$s 42,63 por barril. Esto último se achacó mayoritariamente a la inesperada suba de inventarios, pero también puede tener que ver con el rebalance anual que en días efectuarán algunos de los índices de referencia más populares para commodities -que explica la ruptura de la sincronía en metales y granos-. Lo peor del día al final se dio entre las financieras, al renacer el temor sobre su requerimiento de capital por la caída en el valor de los activos en cartera. ¿Hace falta aconsejar tener mucho cuidado?
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