29 de marzo 2011 - 00:00

Por qué no confiar en los empresarios

Por qué no confiar en los empresarios
Estadísticas y encuestas hay de todos los colores. Dejando de lado la cuestión de si están bien o mal hechas, el problema es para qué se usan y para qué sirven. En las últimas horas, una de las grandes organizaciones contables dio a conocer su encuesta anual sobre el optimismo de los empresarios en los principales países del globo. Más allá del uso político que se le suele dar a esta compulsa, la pregunta es: ¿sirve? Para el inversor bursátil, la pregunta es importante ya que suponiendo que los empresarios no mienten ni exhiben las tendencias maníacas de un drogadicto o un esquizoide, su confianza/desconfianza en el futuro debiera ser uno de los mejores predictores del futuro de la economía (especialmente la sectorial y de corto plazo). El índice de marras oscila entre -100 y +100 puntos. En 2006 la medición para EE.UU. era de 32 unidades, en 2009 (el mejor momento para comprar activos financieros y cuando comenzó la recuperación) el resultado fue de -34 puntos, mientras la medición más reciente (2011) es de 42 (otros casos como la Argentina siguen un patrón similar, aunque sus empresarios parecen exhibir un comportamiento algo maniático: 2007, +68; 2009, -57, y 2011 +84). De estos pocos números la conclusión es evidente: no sólo el conjunto de los empresarios es incapaz de predecir el futuro de la economía, sino que muy posiblemente se equivoque en un 100%.

Si nos tomamos tiempo para hablar de este tema, es porque los menos de 784 millones de papeles operados en el NYSE hablan de una rueda casi inexistente. Si bien a poco de arrancar el Dow alcanzó a ganar un 0,43% (apuntalado por el sector telefónico y algunos datos de la macro, terminó la jornada derrumbándose en la última media hora para cerrar en 12.197,88 puntos, una merma del 0,19%. A nivel global, fue la primera vez en ocho ruedas que las acciones caen.

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