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Posadas ovacionó excelente “Traviata”
La estupenda sala del Centro del Conocimiento posadeño albergó una versión de la ópera de Verdi excelente en cada uno de sus rubros.
Durante cinco funciones una multitud de espectadores colmó el Teatro Lírico del Centro del Conocimiento, ubicado en las afueras de la ciudad; la sala, maravillosa en su cálida modernidad, se transformó una vez más en el lugar donde revivió la historia de la cortesana condenada por la enfermedad y redimida en su trágica muerte por su amor y su altruísmo.
Esta coproducción entre el CC y del Plan Federal de Ópera y Danza (dependiente de la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura de la Nación), estrenada el año pasado, marca un jalón más en el propósito que Emilio Rocholl, director de la Orquesta y el Coro del Centro del Conocimiento, expresaba hace cuatro años a este diario en ocasión de la inauguración de la sala: crear una tradición lírica y un público para la ópera donde no los había anteriormente.
La perspectiva sensible y humana de María Concepción y María de la Paz Perre sobre la ópera basada en la novela de Dumas hijo es la puerta de entrada perfecta para quienes se acercan por primera vez a esta obra emblemática (el sobretitulado ayuda a la comprensión del texto), pero también para los que buscan el disfrute en detalles de gestos, miradas y emociones que merecen su tiempo y su espacio. La escenografía, obra de Luciana Fornasari y Adriana Maestri, combina perfecta funcionalidad y gusto exquisito, al igual que el vestuario que lleva su firma, y la iluminación de las directoras de escena en colaboración con Hernando Dávalos recrea con sutileza las atmósferas.
Graciela Oddone despliega toda su musicalidad y compone a Violetta Valéry con profundidad y entrega, secundada de forma impecable por Sebastián Russo (Alfredo) y Ernesto Bauer (Giorgio Germont). Con excepción de este trío "invitado", el resto de los papeles son cubiertos por miembros del excelente Coro Estable del Teatro, lo que marca también la voluntad de brindar oportunidades de crecimiento profesional a los jóvenes cantantes locales. Se suma para brindar colorido y dinamismo parte del Ballet Estable dirigido por Laura de Aira. Dirigida con mano segura por Emilio Rocholl, la Orquesta Estable lleva a cabo una tarea notable.
Termina la función. El público, en el que hay representantes de todas las edades y en el que no faltan familias enteras, comienza a retirarse; hay ojos llorosos y caras de satisfacción. La ovación final que aún resuena no deja dudas: la magia de Verdi ha vuelto a operar.
ENVIADA ESPECIAL


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