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Post I: el oficialismo volvió a creer y sueña con el milagro
Cristina de Kirchner fue dada de alta. El oficialismo redobló su campaña electoral y revivió expectativas de un mejor resultado el 27-O, en particular en la provincia de Buenos Aires, donde confían en que la brecha se achique con Sergio Massa que, en alerta por datos, desempolvó el fantasma de la supuesta re-reelección.
Diez días atrás, el universo kirchnerista estaba enfrascado en un ejercicio futurista: el análisis de daños de una derrota, el 27-O, que imaginaba contundente y en todos los planos. El rasgo central era, en esos días, que el oficialismo se preparaba para una victoria de Sergio Massa por más de 10 puntos, en algún caso hasta un 14% de distancia sobre Martín Insaurralde.
Algo más: en los cálculos entraba una performance del candidato del FpV apenas por encima de los 30 puntos, un crecimiento mínimo, producto del reparto proyectado de los 5 puntos de votantes que en las PASO optaron por ofertas que no superaron el 1,5% para llegar a octubre.
La última semana, entre la incertidumbre por la operación de la Presidente e inquietos por determinar si el episodio generaría algún impacto en la política, aquella idea primero se amortiguó y luego generó un pico de optimismo. La mayoría de las encuestas que leyeron en Casa Rosada, en La Plata y en el búnker de Insaurralde en San Telmo, reflejaron una mejora en la imagen de la Presidente y, como un efecto derrame, de la mayoría de las figuras visibles del dispositivo K, entre ellos los candidatos del FpV.
El punto más alto del optimismo lo aportó, fiel a su estilo, Daniel Scioli, que consideró posible revertir el resultado del 11 de agosto. Al rato, Insaurralde dijo algo parecido aunque, más precavido; a su lado dicen que la expectativa es reducir la brecha.
Hay, en medio de la atmósfera de renacimiento del kirchnerismo, una serie de observaciones:
1. La imagen de Cristina, dicen los voceros oficiales, había registrado un leve repunte en las últimas tres semanas, incluso después de la derrota del 11-A, por lo cual la mejora postinternación lo que hizo fue potenciar ese fenómeno, más que generarlo.
2. Aquel crecimiento, al igual que las medidas anunciadas por el Gobierno -suba del mínimo no imponible y nueva escala de Monotributo- no generaron efectos electorales pero, dicen en Gobierno, cambiaron el clima.
3. La salud presidencial, con las sombras que tiende sobre el futuro mediato e inmediato, aparece como un factor exógeno en ese leve cambio de humor y mejoró levemente la tendencia de los candidatos K. Puede, por caso, ser determinante para que Daniel Filmus le gane la pulseada a Fernando Pino Solanas por la senaduría porteña, ya que la diferencia entre ambos -a favor del cineasta- es de un puñado de votos.
4. En la provincia de Buenos Aires, el centro del ring político, el oficialismo había detectado 10 días atrás una mejora leve de Insaurralde pero, sobre todo, una baja en Massa que, según sus planteos, estaba más cerca de una diferencia de 10 puntos que de una victoria arrasadora por el 14% o 15%. Por entonces, y más ahora, la ilusión del FpV es acortar la distancia y, en lo posible, llevar esos números a cifras ideales que no son una victoria, ni siquiera un empate, sino algo más accesible: que Massa gane por menos de 10 puntos y, en lo posible, esté por abajo de los 40 puntos.


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